DISCUSIÓN
Uno de los principales hallazgos fue la asociación independiente y significativa entre el
TDPM y la CA, incluso con una DF controlada. Esto sugiere que el TDPM podría contribuir
al desarrollo de conductas agresivas en algunas mujeres.
Una de las características del TDPM es el aumento significativo de la impulsividad
conductual, la irritabilidad y/o la ira, con mayor dificultad para el control de emociones que,
consecuentemente, afecta el funcionamiento social y genera los conflictos frecuentes con los
miembros de la familia o del trabajo, (19,20) que podría acentuarse en la fase lútea. (20) Mientras
que, Ducasse y col.(13) observaron que el patrón de personalidad impulsivo-agresivo en
mujeres que con TDPM era independiente del momento dentro del ciclo menstrual; además,
hallaron que el rasgo de la ira, mantuvo su asociación, independientemente de los demás
rasgos de personalidad, y se incrementó a medida que se incrementaba el riesgo de TDPM.
La influencia de la DF en la CA observada, coincide con la literatura que destaca el impacto
de la dinámica familiar en el comportamiento agresivo, especialmente en el sexo femenino.
Las mujeres con problemas de conducta suelen crecer en entornos familiares más conflictivos
y disfuncionales, lo que provoca respuestas más severas de los padres que, a su vez, empeora
el comportamiento de ellas.(21) También, se ha evidenciado que las jóvenes que no presentan
conductas agresivas provienen de entornos familiares más funcionales, poseen mejores
habilidades para gestionar el estrés y un desarrollo personal más saludable.(22,23) Sin embargo,
en el análisis multivariado, tanto el TDPM como la DF vieron reducida su fuerza de
asociación, sugiriendo una posible interacción o covariación entre ambas variables.
Asimismo, el aumento en la fuerza de asociación entre el TDPM y la CA en ausencia de
antecedentes de VF podría sugerir que, en un contexto libre de VF, la influencia del TDPM
sobre la CA se hace más evidente. Es decir, la VF estaría actuando como un factor de
confusión o un factor de riesgo más potente que "enmascararía" o diluiría el efecto del TDPM
en la CA.
La forma en que aprendemos de los demás, especialmente en la familia, y cómo, nuestros
pensamientos y sentimientos influyen en nuestro comportamiento, son claves para
comprender, el qué algunos problemas se transmiten de generación en generación. Si bien
hay evidencia de que crecer en un ambiente hostil aumenta el riesgo de problemas de salud
mental, falta investigar más a fondo qué características específicas hacen que algunos niños
repitan patrones de violencia. Estudios a largo plazo sugieren que dificultades para controlar
las emociones y conductas, tanto en padres como en hijos, están asociadas con relaciones
más conflictivas y agresivas a lo largo de la vida, desde la adolescencia hasta la edad
adulta(24).