Protocolización y aspectos éticos de la terapia electroconvulsive
Rev. Hosp. Psiq. Hab. Volumen 15 No 3 sept-dic| 2018 |
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enfermas embarazadas con episodios psicóticos (maníacos, depresivos, esquizofrénicos),
preferencia del paciente ante otros tratamientos.
Si bien no existen contraindicaciones absolutas, se pueden considerar las siguientes
situaciones clínicas como contraindicaciones relativas: Insuficiencia cardiaca no
estabilizada, trombosis venosa profunda sin tratamiento anticoagulante, infección
respiratoria aguda, infarto agudo de miocardio (< 3 meses y según severidad), accidente
vascular cerebral reciente (< 1 mes y según severidad), presión intracraneal aumentada /
aneurisma cerebral no tratado, fractura mayor inestable y feocromocitoma no tratado.(10,11,12)
Antes de realizar el tratamiento, todos los pacientes deben disponer de una evaluación
psiquiátrica que lo indique, una evaluación somática preanestésica y haber firmado del
consentimiento informado. Los pacientes deben recibir una hoja informativa donde se
explica la técnica de la TEC, su funcionamiento y los efectos adversos, así como información
de la indicación de TEC por su trastorno en particular, de la relación riesgo-beneficio y de
las alternativas de tratamiento. La validez del consentimiento informado es de seis meses. Si
se realizan más sesiones de las inicialmente previstas, o bien, en la TEC de mantenimiento
superior a seis meses, se precisará la obtención de un nuevo consentimiento informado.(12) La
evaluación somática pre TEC incluye una exploración física pulmonar, cardiovascular y
neurológica. Como pruebas complementarias se incluirán: una radiografía de tórax, un
electrocardiograma (ECG) y una analítica general (glucosa, urea, creatinina, ionograma,
función hepática, hemograma y sedimento urinario).(12,13,14,15,16,17)
El grupo terapéutico de la TEC está constituido por un psiquiatra, un anestesista y un equipo
de enfermería formado ad hoc. El tratamiento se suele programar en el horario de las
mañanas y el paciente debe estar en ayunas de seis a ocho horas antes. El local debe ser una
habitación ventilada, la camilla debe ser de madera o una de metal forrada con un aislante de
la electricidad, para asegurar la cantidad mínima indispensable de transmisión de electricidad
para el paciente. Además, es imprescindible la existencia de un paquete de primeros auxilios
en caso de que exista alguna complicación.
Luego de acomodar al paciente en la camilla, se deben sujetar con firmeza, pero sin
demasiada presión, los hombros y las piernas, para evitar fracturas y luxaciones, así como
sujetar la mandíbula con algún objeto, para evitar sangramientos por rotura de pequeños
vasos durante la convulsión o la caída de los dientes, por lo que se deben quitar las prótesis
dentales en aquellos pacientes que las tengan. El anestesista administra el anestésico y el
miorrelajante en pequeñas dosis. Se aplican los electrodos en ambas sienes al mismo tiempo,
durante un tiempo de 0,5 segundos (los equipos modernos se apagan automáticamente al
transcurrir ese tiempo) o al vislumbrar los primeros indicios de la convulsión como la apnea,
la cianosis distal o el signo de Babinski en los pies. Se recomienda tener conectado al paciente
un monitor de la función cardiovascular para la prevención de estas complicaciones.(12,17)