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Salvador González Pal
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Hospital Psiquiátrico de La Habana «Cdte. Dr. Eduardo Bernabé Ordaz Ducungé».
La Habana, Cuba.
Recibido: 15/2/2021
Aceptado: 16/2/2021
La neurología y la psiquiatría son especialidades que tienen sus antecedentes en la Edad
Antigua, cada una con perfiles diferentes, pero atendiendo ambas las enfermedades del
sistema nervioso central (SNC).
La neurología (del griego clásico νερον, «nervio» y del sufijo -λογία, estudio de es
la especialidad médica que trata los trastornos del sistema nervioso. Aunque sus
inicios como especialidad se ubican en el siglo XVII, existen referencias a cómo las
culturas antiguas observaban los trastornos neurológicos provocados por traumas físicos
y otras enfermedades.
En el Papiro Edwin Smith (1550 a. n. e.), conocido tratado del antiguo Egipto, la
epilepsia fue calificada como “enfermedad misteriosa y sobrenatural”, y aparecen
descritos en reiteradas ocasiones los “estremecimientos excesivos”, refiriéndose a las
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convulsiones.
(1)
Además, se abordan temas acerca de las cirugías por traumas físicos,
contiene descripciones y sugiere tratamientos para diversas lesiones.
(2)
Los sumerios, una de las primeras civilizaciones que existió en la parte sur de la antigua
Mesopotamia, ilustraron la paraplejia como causa de un trauma físico en un bajorrelieve
de un león con una flecha en su espalda.
(3)
Allí mismo, mil años antes de nuestra era,
vio la luz el Sakiku, libro de texto escrito en tablas de piedra en el que se describieron
casi todos los tipos de ataques epilépticos que hoy se conocen, así como los trastornos
psíquicos que suelen presentar estos pacientes. La epilepsia era denominada antashube,
y era percibida como expresión de fuerzas sobrenaturales en respuesta a la “invasión
por los demonios”.
(4)
También se hizo referencia a la epilepsia en la antigua India, en el texto Ayurveda
Charaka Samhita (4500-1500 a. n. e.), con una discusión de los síntomas y de los posibles
tratamientos. Poco más tarde, en la antigua Grecia, Hipócrates (c. 460 a. n. e. - c. 370
a. n. e.) estaba convencido de que la epilepsia tenía una causa natural, no una sagrada
y la vincula con la melancolía.
(5)
La Edad Media, fue un periodo obscuro para las ciencias a lo cual no escapó la
neurología, que solo vinieron a despertar en cierta medida durante el Renacimiento.
Se considera, que el inicio de la neurología fue en el siglo XVII con la figura del médico
inglés Thomas Willis (1621-1675), por sus estudios de la anatomía, la fisiología y la
neurología, plasmado en 1662 en su obra Cerebri Anatome, que lo convirtió en el
pionero en las investigaciones neuroanatómicas.
Aunque podríamos decir que no es hasta el siglo XIX, de la mano del doctor Jean-Martin
Charcot (1825-1893), cuando la neurología despega como ciencia. Este especialista, en
la Salpêtrière estudia las afasias. De su mano, y, junto a Guillaume Duchenne de
Boulogne (1806-1875), se realizan en esa época, grandes aportes a los campos de la
neurología y la psiquiatría. Se suele considerar a Charcot el padre de la neurología, por
esta razón, el 29 de noviembre (día de su natalicio) se celebra mundialmente el día del
neurólogo.
La neurología da un gran salto en la década de los ochenta del siglo XX, con el
descubrimiento de la tomografía axial computarizada (TAC) y los estudios
imagenológicos que se desarrollaron a partir de este momento. La TAC permitió sustituir
los estudios traumáticos e invasivos como el neumoencefalograma y las angiografías con
contraste. El siguiente gran salto en la ciencia llegó en el siglo XXI con el estudio del
genoma humano.
Por su parte, el término psiquiatría se forma a partir de los conceptos griegos psyche =
alma, iatréia = curación, iatros = médico: médico que cura el alma”.
La psiquiatría fue aceptada como tal a fines del siglo XVIII y principio del XIX, aunque
tiene también antecedentes en la Edad Antigua. Esta especialidad, sufrió de avatares
políticos y científicos a lo largo del tiempo. Nace como alienismo en tiempos de la
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Revolución francesa, luego se transforma en medicina mental a causa de los estudios
clínicos y anatomopatológicos y, con Emil Kraepelin (1856-1926) y Valentin Magnan
(18351916), el término adquiere su concepto actual. Esta rama de la medicina se ocupa
del estudio, prevención, tratamiento y rehabilitación de los trastornos psíquicos,
entendiéndose como tales tanto las propiamente psiquiátrica como las patologías
psíquicas, entre las que se incluyen los trastornos de la personalidad.
En la Edad Antigua las diferentes civilizaciones tenían una concepción mágico-religiosa
o demonológica de casi todas las enfermedades, lo que era mayor en los trastornos
mentales. En Mesopotamia, sus primeros dicos fueron los sacerdotes de Assipu, que
se ocupaban de las enfermedades internas, especialmente, de las afecciones mentales,
que eran consideradas como posesiones demoníacas. El papiro de Edward Smith,
reconoce al cerebro como localizador de las funciones, además describen un trastorno
emocional, que después los griegos denominan histeria”.
(2)
De la cultura grecorromana, los griegos, encabezados por Hipócrates (460-377 a. n. e)
fueron los primeros en estudiar las enfermedades mentales desde el punto de vista
científico y en separar el estudio de la mente de la religión. En el corpus hipocrático se
describen diferentes causas de las enfermedades mentales, causadas por un desajuste
de los cuatro humores esenciales (flema, bilis amarilla, bilis negra y sangre) teoría que
luego asume también Galeno (130-216 a. n. e.), los que pueden llevar a personalidades
flemáticas, coléricas, melancólicas y sanguíneas, respectivamente. Los griegos en el
periodo poshipocrático emplearon tratamientos psicológicos, como la inducción del
sueño, interpretación de los sueños a cargo de sacerdotes y el diálogo con el paciente.
Hipócrates, fue el primero en describir y clasificar racionalmente enfermedades como
la epilepsia, la manía, la paranoia, el delirio tóxico, las fobias, la histeria y las psicosis
puerperales.
(6)
Más tarde Platón (427-347 a. n. e.), y luego su alumno Aristóteles (384-322 a. n. e.),
consideraron con base en los planteamientos hipocráticos que los trastornos mentales
eran en parte orgánicos, éticos y divinos. Los romanos, en voz de Celso (25-50 a. n. e.),
Areteo (50-130? n. e.) y Galeno trataron el tema de las enfermedades mentales, pero
fue Galeno quien hizo una recopilación de los conocimientos existentes hasta entonces.
En la Edad Media la Iglesia excluyó la psiquiatría de la medicina, y la estudió bajo el
nombre de demonología, volviendo las enfermedades mentales al obscurantismo.
El Renacimiento, llegó presentándose como un periodo de humanismo y conocimiento,
pero se convirtió en todo lo opuesto para la psiquiatría. En 1486 los monjes dominicos
Heinrich Kramer y Jacob Sprenger publicaron el Malletus maleficarum (Martillo de las
brujas), con el auspicio de la Santa Sede bajo el papado de Inocencio VIII, quien
reconoció la existencia de la brujería en su bula Summis desiderantes affectibus. Así,
las enfermedades mentales se convirtieron en una “conspiración contra el cristianismo”,
lo que llevó a la muerte de miles de enfermos en la hoguera, considerados poseídos
por el demonio, por lo que la incineración era un acto de piedad con el enfermo para
liberar su alma del maligno.
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Durante este periodo vale destacar algunos avances, como el primer hospital
psiquiátrico en Valencia (1409), fundado por el sacerdote Fray Juan Gilbert Jofré. Entre
1412 y 1489 se fundaron otros hospitales también en España y en 1567, San Hipólito, el
primero en el Nuevo Mundo (México). Aunque a todo lo anterior no faltó la oposición de
aislados médicos a tales concepciones demonológicas hacia los enfermos, como
Paracelso (1493-1541) y Vives (1492-1554).
(6,7)
Sin embargo, hubo que esperar a los momentos finiseculares del XVIII y comienzos del XIX
para que en Francia surgiera la psiquiatría científica. Sería el eminente científico Philipe
Pinel (1745-1826) y sus seguidores quienes en 1773 liberan a los enfermos mentales de
sus cadenas. Dos años más tarde lo hace en la Salpêtrière junto a uno de sus discípulos
Esquirol (1782-1840), ambos son considerados los psiquiatras más influyente de su
época.
(7)
Se marca este momento como el inicio de la psiquiatría como especialidad
médica.
Los neurólogos del siglo XVIII y XIX ejercían la psiquiatría junto a la neurología, es el caso
de Charcot, quien, con sus presentaciones en la Salpêtrière, diferenció de forma
brillante entre las pacientes con lesiones orgánicas y aquellas cuyos síntomas eran de
origen psicológico o histérico. En sus discusiones diagnósticas con los alumnos realizaba
hipnosis de pacientes con epilepsia y lo que le permitió describir la llamada histero-
epilepsia, condición no reconocida en la actualidad. Fueron innumerables los aportes
de médicos neurólogos, histólogos, anatomistas, fisiólogos y cirujanos que impulsaron
la especialidad de psiquiatría, lo que favoreció que para mediados del siglo XIX se
afianzara verdaderamente esta especialidad y apareciesen nuevas corrientes en torno a
ella.
Esta época sobresalen los avances de Kraepelin y Freud (1856-1939), este último
neurólogo, alumno de Charcot, presenta en Viena, en 1886, el psicoanálisis, corriente
que independiza la psiquiatría de la neurología. En plena expansión del psicoanálisis, se
publican los estudios el ruso Iván Pavlov (1849-1936) con sus experimentos sobre
conducta aprendida y no aprendida, lo que dio origen al conductismo o psicología del
comportamiento.
El siglo XX la psiquiatría alcanza su máximo desarrollo con las clasificaciones
psiquiátricas y múltiples figuras relevantes, como el suizo Eugen Bleuler (18571939),
con su libro Demencia precoz o el grupo de las esquizofrenias (1911). Además, el
desarrollo de la psicoterapia centrada en el cliente, de Carl Roger (1902-1987) o la
terapia gestáltica de Fritz Perl (1893-1970) que busca el alivio terapéutico de una
experiencia dolorosa para el tratamiento de la neurosis, por citar algunos de los
múltiples aportes.
(6,7)
La psiquiatría logra su esplendor entre los siglos XIX y XX y aunque desde un principio
tuvo detractores. En la década de los 60 del siglo XX, se refuerza un movimiento social
bastante dañino: la antipsiquiatría. Sus partidarios consideraban la enfermedad mental
un mito y a los psiquiatras como instrumento de poder opresivo. Como todo movimiento
contracultura, su existencia fue efímera, no obstante creemos que dejó secuelas y en
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la actualidad existen profesionales de la medicina en todo el mundo con pensamientos
negativos hacia esta especialidad.
La psiquiatría termina de consolidarse mediante el desarrollo de la psicofarmacología,
que inicia a mediados de siglo XX, pero tiene un fuerte desarrollo hacia las décadas
finales, también apoyándose en el desarrollo de la imagenología, la neuropsicología y
la genética.
En este siglo surge también la neuropsiquiatría. Esta es una rama de la psiquiatría que
se encarga del estudio y tratamiento de los trastornos psiquiátricos o de la conducta
que se dan en pacientes con patologías neurológicas. Estos profesionales realizan
exploraciones neurológicas, estudios psicométricos (desde la neuropsicología) y pruebas
complementarias para la evaluación de trastornos como el Parkinson, las demencias, la
esquizofrenia, los accidentes cerebrovasculares o los traumatismos craneoencefálicos.
Esta especialidad no es reconocida en muchos países.
Como conclusión podemos decir que la neurología y la psiquiatría son especialidades
afines que comenzaron a conocerse desde la Edad Antigua, aunque ambas sufrieron los
fuertes estigmas de la Edad Media. Surgieron como especialidades médicas reconocidas
en distintos siglos: la neurología en el XVII y la psiquiatría, a causa de los estigmas y
persecuciones, a fines del siglo XVIII y principios del XIX. Durante este periodo
interactuaron muchos profesionales de las diferentes especialidades sin diferencias y
con el único objetivo del desarrollo de la ciencia.
En la actualidad ambas especialidades tienen bien delimitados sus competencias y área
de la ciencia, de forma tal que se profundiza cada día más una “brecha” en vez de
puentes, en aquellos enfermos con síntomas neurológicos y psiquiátricos. Los
pacientes con comorbilidades pertenecientes a ambas especialidades pudieran ser
atendidos desde neuropsiquiatría, aunque en muchos países esta especialidad no está
reconocida. Lo que, a modo personal, tampoco consideramos una solución al problema.
En aquellos países donde no se reconoce la especialidad de neuropsiquiatría, los
pacientes que tienen enfermedades neurológicas asociadas a trastornos cognitivos y
conductuales son atendidos por un neurólogo y, luego, necesitan consultar un segundo
especialista: un psiquiatra. Sobrevienen, pues, discrepancias de criterios y de
tratamientos, lo que perjudica fundamentalmente al enfermo y a su familia. Por otra
parte, cada día aparecen más síntomas comunes a ambas especialidades en aquellos
que sufren de Alzheimer, epilepsia, Parkinson, autismo, trastorno del déficit de
atención y los frecuentes trastornos del sueño, entre otras múltiples condiciones que
pueden producir patologías neurológicas y psiquiátricas en un mismo enfermo, incluso,
pueden aparecer síntomas cognitivo-conductuales con una base en una lesión
neurológica.
Instamos a las distintas Sociedades o Academias a aumentar la formación de posgrados
que incluyan cursos y adiestramientos de temas de psiquiatría en la neurología, y
viceversa. De esta forma podemos lograr especialistas más capacitados en las
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enfermedades del sistema nervioso central y, por supuesto, una mejor atención a los
enfermos. Solo así podremos construir puentes entre la psiquiatría y la neurología.
Referencias bibliográficas
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Santiago, Buenos Aires, Montevideo: Mediterráneo; 2004.
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5. Fact sheet #168. Epilepsy: historical overview. WHO Fact Sheets; 2008. Disponible
en:
https://web.archive.org/web/20080312070717/http://www.who.int/mediac
entre/factsheets/fs168/en/
6. Rubi González P. Historia de la Psiquiatría. Monoografías. Disponible en:
https://www.monografias.com/trabajos11/
7. González de Rivera JL. Evolución histórica de la Psiquiatría J. L. González de
Rivera. Psiquis. 1998;19(5):183-200.
Conflicto de intereses
El autor declara que no tiene conflicto de intereses.