Este material es publicado según los términos de la Licencia Creative Commons Atribución–No Comercial 4.0. Se permite el uso,
distribución y reproducción no comerciales y sin restricciones en cualquier medio, siempre que sea debidamente citada la fuente
primaria de publicación.
presentado Toulmin y Perelman y Olbrechts-Tyteca), en el que priman estrategias
microdiscursivas que luego tienen una expresión en el macrodiscurso. La argumentación
es, por ende, no solo un mecanismo de carácter retórico, sino también, lingüístico
(según el enfoque defendido por Anscobre y Ducrot y Lo Cascio). Sin embargo, no
significa esto que persiga demostrar la veracidad del argumento ni de la conclusión. Hoy
más que nunca comprendemos que la publicación científica es una retórica de la
comunicación, como ha explicado Albadalejo.
(1)
Habría que añadir, pues, que la ciencia
y, por consiguiente, la publicación científica, es un hecho cada vez más social. Luego,
las tipologías textuales de los discursos especializados serán, asimismo, estructuras
sociales.
El artículo científico, como tipología textual, está marcado por características que,
desde diversos enfoques, lo ciñen como un texto técnico, cuyo productor es un
especialista y, su lector ideal, otro par académico con el suficiente nivel para
comprender los conceptos allí expuestos. De ahí que los procesos argumentativos estén
fuertemente marcados por estrategias discursivas que persiguen la sutileza persuasiva
sobre la base del convencimiento y el logos (razonamiento). No obstante, esa
argumentación tiene un fuerte componente lingüístico. Los artículos científicos que se
publican en la Revista del Hospital Psiquiátrico de La Habana son textos altamente
especializados,
(2)
con un elevado índice de densidad terminológica, cuyos procesos de
comunicación están marcados tanto por las características propias del estilo, como por
el valor argumentativo de la información que ofrece.
La escritura científica persigue los criterios de claridad, objetividad, precisión y
neutralidad. Por su condición retórica, la objetividad se hace necesaria para que el
discurso sea más efectivo, se exponen argumentos que conducen a conclusiones
esperadas como suficientes para convencer, y tales argumentos se presentan, además,
con exactitud¸ tanto por la necesidad de describir con la mayor precisión el objeto de
estudio, como la realidad que se investiga y también porque los datos que se exponen
en un artículo científico deben ser totalmente verificables y los experimentos,
replicables. De ahí, que los documentos científicos posean un aparato metodológico
preciso, que detalla las variables utilizadas y los procedimientos empleados.
Si bien la coherencia y la lógica son características de los textos en general, el discurso
científico tiene ambas categorías como conditio sine qua non.
La llamada neutralidad científica continúa siendo un desiderátum. Por cuanto al
favorecer un argumento en detrimento de otro menos acertado −según la consideración
del interlocutor−, intervienen en ese acto de selección la subjetividad y la retórica. Por
último, aunque la impersonalidad continúa siendo una característica de la prosa