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con el «Espíritu Universal» en ese mundo mágico lleno de música, poesía, luz y color, a
donde van las ánimas de las personas buenas como ella, que –al decir martiano– «aman
y crean».
La doctora Pradere Campos era profesora titular de Psicología Médica en la Universidad
de Ciencias Médicas de La Habana. No obstante las funciones docente-educativas que
desempeñara en ese prestigioso centro de enseñanza médica superior, jamás abandonó
la labor asistencial, la cual ejerció en la Clínica del Adolescente, donde tenía una
consulta semanal en la que les aplicaba el psicodiagnóstico Rorschach a los niños y
adolescentes a quienes atendía en esa institución de salud mental infanto-juvenil, al
igual que lo hacía con los estudiantes de la asignatura Psicología Médica en el Instituto
de Ciencias Básicas y Preclínicas «Victoria de Girón».
Los resultados de esas pesquisas rorscharchianas –realizadas en las áreas clínica,
académica y cultural, fundamentalmente– los publicó en la versión impresa de la Revista
del Hospital Psiquiátrico de La Habana (1959-2000) y del Boletín de Psicología (1978-
1998), así como en otros medios especializados de la prensa plana insular.
La ilustre psicóloga y profesora universitaria fue la primera rorscharchista cubana en
incursionar en la esfera de la cultura y, además, ocupó la presidencia de la Sociedad
Cubana de Psicología, fundada en 1955 por el Dr. Alfonso Bernal del Riesgo (1902-1975)
hasta 1960, momento en que se disolvió y fue absorbida por la entonces Sociedad
Cubana de Psiquiatría y Neurología.
No podría finalizar sin antes referirme a una anécdota que quedó registrada para
siempre en mi memoria poética. El mismo año en que la doctora Elsa Pradere Campos
falleció, como consecuencia de una afección maligna, decidí presentar una ponencia
acerca de la enseñanza de la Psicología Médica, asignatura que ella impartiera durante
la mayor parte de su vida profesional, y se la dediqué. El original mecanografiado se lo
hice llegar al Hospital Clínico Quirúrgico Docente «Hermanos Ameijeiras», donde estaba
recluida desde hacía algún tiempo.
Como ella se encontraba en pésimas condiciones de salud, no podía leer la ponencia, y
le pidió a uno de los hijos que lo hiciera. Mientras le leían el contenido del artículo, que
sintetizaba los métodos pedagógicos sui generis empleados por ella para enseñar la
Psicología Médica, el impacto que causó fue de tal magnitud afectivo-emocional, que
ella y todos los que estaban alrededor de su cama, se echaron a llorar.
Esa anécdota me la relató –con lágrimas en los ojos– su hija, la doctora Elsa Araújo
Pradere, psiquiatra del Hospital Clínico Quirúrgico «Dr. Joaquín Albarrán», donde
también la doctora Pradere Campos ejerció la psicología clínica y aplicó el
psicodiagnóstico Rorschach.
Gloria eterna a la memoria de Elsa Pradere Campos, ya que cumplió –con creces– la obra
de la vida y, por ende, puede mostrarla al cielo con legítimo orgullo.