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primaria de publicación.
Luis Carlos Gerena Pallares
1
Lina Fernanda Uscátegui Uribe
1
Diego Francisco Vargas Chávez
1
Astrid Roció Melo Guarín
1
1
Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC). Tunja, Colombia.
Recibido: 2/1/2021
Aceptado: 17/2/2021
RESUMEN
Introducción: El sueño es un proceso fisiológico vital para la salud, que permite un
funcionamiento óptimo durante el día. Contribuye al desarrollo de procesos de
aprendizaje, atención y memoria. La privación y los trastornos del sueño son
actualmente algunos de los principales problemas de salud y suponen un desafío en su
detección, tanto para el médico como para el paciente.
Objetivo: Evaluar la calidad del sueño de los estudiantes de la facultad de ciencias de
la salud (FCS) de la Universidad pedagógica y tecnológica de Colombia (UPTC) durante
el aislamiento preventivo obligatorio (APO) secundario a la pandemia COVID 19 en el
año 2020
Métodos: Estudio analítico, de corte transversal. Se utilizó el índice de calidad del sueño
de Pittsburgh, versión colombiana (ICSP-VC). La recolección de datos se realizó
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mediante formulario de Google, durante el aislamiento preventivo obligatorio, fue
difundido mediante los grupos de la aplicación WhatsApp y Messenger de Facebook. Se
hizo un análisis descriptivo de las variables cuantitativas, usando medidas de tendencia
central; y de las variables cualitativas, usando frecuencias absolutas y relativas.
Asimismo, se emplearon los programas Epi Info y Stata v.14 para procesar los datos.
Resultados: El 39,8 % de los estudiantes de la Facultad de Ciencias de la Salud de la
Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia se consideraron buenos dormilones,
el 60,2 % tuvieron alteraciones en al menos dos componentes de la calidad del sueño y
el 21,3 % tuvo alteraciones en cuatro o más componentes.
Conclusiones: Los estudiantes de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad
Pedagógica y Tecnológica de Colombia tienden a presentar una calidad del sueño que
los categoriza como malos dormilones y necesitan algún tipo de atención o tratamiento
médico, a pesar de que los resultados encontrados fueron inferiores a otros estudios
previamente reportados.
Palabras clave: trastornos; sueño; estudiantes; cuarentena; COVID-19.
ABSTRACT
Introduction: Sleep is a vital physiological process for health, which allows optimal
functioning during the day. It contributes to the development of learning, attention and
memory processes. Sleep deprivation and sleep disorders are currently some of the main
health problems and pose a challenge in its detection, both for the physician and the
patient.
Objective: To evaluate the sleep quality of students of the Faculty of Health Sciences
(FCS) of the Pedagogical and Technological University of Colombia (UPTC) during
mandatory preventive isolation (APO) secondary to the COVID 19 pandemic in the year
2020.
Methods: Analytical, cross-sectional study. The Pittsburgh sleep quality index,
Colombian version (ICSP-VC) was used. Data collection was performed using Google
form, during mandatory preventive isolation, it was disseminated through WhatsApp and
Facebook Messenger application groups. A descriptive analysis was made of quantitative
variables, using measures of central tendency; and of qualitative variables, using
absolute and relative frequencies. Likewise, Epi Info and Stata v.14 programs were used
to process the data.
Results: 39.8 % of the students of the Faculty of Health Sciences of the Pedagogical and
Technological University of Colombia were considered good sleepers, 60.2 % had
alterations in at least two components of sleep quality and 21.3 % had alterations in
four or more components.
Conclusions: Students of the Faculty of Health Sciences of the Pedagogical and
Technological University of Colombia tend to present a sleep quality that categorizes
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them as poor sleepers and need some type of medical attention or treatment, despite
the fact that the results found were lower than other previously reported studies.
Key words: disorders; sleep; students; quarantine; COVID-19.
Introducción
Para muchos estudiantes el paso de la secundaria a la universidad presenta una
transición que demanda exigencias.
(1)
La competencia, la presión académica, los
periodos de exámenes, los cambios en la carga de trabajos, las redes de apoyo y, en
ocasiones, estar lejos de la familia, pueden desencadenar estados de estrés, ansiedad,
depresión e insomnio. La mala calidad del sueño puede generar falta de energía,
somnolencia diurna excesiva, dificultad para concentrarse, prestar atención, recordar
o memorizar, entre otras que complican el aprendizaje.
(1,2)
Este grupo de individuos,
especialmente los que cursan programas académicos de gran exigencia, tienen una
mayor presencia de trastornos del sueño, debido a que se trata de un grupo poblacional
compuesto por adolescentes y adultos jóvenes que van a la cama muy tarde y tienen
menos horas de sueño o sueño fragmentado, lo cual desencadena problemas físicos e
intelectuales.
(1,2,3,4,5)
El insomnio se define como una experiencia de sueño insuficiente o de baja calidad, que
se caracteriza por presentar dificultad para iniciar o mantener el sueño, despertar
temprano y sueño poco reparador.
(4,6)
El sueño es una de las funciones vitales del
cuerpo, trae descanso y lo regenera, permite que los sujetos funcionen de manera
óptima al siguiente día y se considera un factor de buena salud.
(7)
Actualmente se presta
más atención a los problemas del sueño y la forma como estos se interrelacionan con el
rendimiento académico y la calidad de vida de los estudiantes universitarios, siendo la
calidad del sueño un componente importante en la salud y, por ende, un componente
importante del entorno educativo. Varios estudios muestran que el sueño adecuado está
relacionado con un mejor promedio académico en adolescentes y jóvenes universitarios,
además de encontrar que los estudiantes con somnolencia diurna disminuyen su
capacidad para afrontar actividades académicas básicas como problemas matemáticos
sencillos.
(8,9)
La privación y los trastornos del sueño son actualmente uno de los principales problemas
de salud, tanto en su frecuencia de aparición como en el impacto socioeconómico que
generan. Su detección supone un desafía para el médico como para el paciente.
(7)
Los
efectos adversos de las alteraciones del sueño están bien documentados, tanto en el
aspecto físico como en el mental y se conoce que deterioran el funcionamiento
interpersonal, somático y psicológico entre los adolescentes.
(7,9)
La Asociación Americana de Psiquiatría menciona que las personas con trastornos del
sueño normalmente tienen quejas de insatisfacción ya sea por la calidad, la cantidad y
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el momento. Las alteraciones persistentes del sueño, incluidos la somnolencia y el
insomnio, son reconocidos como factores de riesgo para el desarrollo de enfermedades
mentales y trastornos por abuso de sustancias, además de constituir una manifestación
prodrómica para un episodio de enfermedad mental como la depresión, trastornos de
ansiedad y otras patologías psiquiátricas.
(8,9)
Diferentes estudios muestran que no solo
el insomnio aumento el riesgo de suicidio, sino que también las personas con ideación
suicida tuvieron una mayor tasa de trastornos del sueño en la semana anterior a la
muerte.
(9)
Los estudiantes universitarios pueden no considerar el sueño como una prioridad en el
contexto de sus requisitos académicos, ya que reducir las horas de sueño les permite
tener horas adicionales para estudiar y cumplir con dichos requisitos.
(10)
Sing y otros
(9)
informaron que los estudiantes universitarios no duermen lo suficiente y tienen horarios
de sueño erráticos y tardíos, con una prevalencia de insomnio en los estudiantes
universitarios del 68,6 % en Hong Kong. También se encuentran reportes sobre la mala
calidad del sueño en los estudiantes de Medicina de Estados Unidos (51 %) y de Lituania
(59 %) y que cerca de un 37 % de estudiantes sauditas de Medicina tienen hábitos
anormales del sueño.
(10)
Orzech y otros
(11)
reportaron que entre el 25 % y el 50 % de los
estudiantes universitarios tienen somnolencia diurna. En Colombia, Monsalve y otros
(12)
describieron una prevalencia de insomnio del 93 %, en su mayoría de grado leve.
La cuarentena es la separación y restricción del movimiento de personas potencialmente
expuesta a una enfermedad, reduciendo así el riesgo de infectarse e infectar a otros.
Ese concepto es diferente del de aislamiento, que se refiere a la separación de personas
que han sido diagnosticadas con una enfermedad contagiosa de las personas que no
están enfermas. Sin embargo, esta terminología se usa indistintamente, e especial en
la comunicación al público.
(13)
La cuarentena se ha utilizado en la enfermedad por
coronavirus 2019 (brote de COVID-19), el cual, hasta el día de hoy, según el Instituto
Nacional de Salud de Colombia, ha afectado a más de 1 755 568 personas y cobrado la
vida de más de 45 431, afectando a los 32 departamentos del territorio nacional, según
datos del Instituto Nacional de Salud de la República de Colombia. La cuarentena suele
ser una experiencia desagradable para las personas que la padecen, debido a la
separación de los seres queridos, la pérdida de libertad, la incertidumbre sobre el
estado de la enfermedad y el aburrimiento. Asociado a ella se han reportado suicidios,
se generan enojos sustanciales y se han entablado demandas judiciales tras la
imposición de cuarentena en brotes anteriores.
(13)
En la presente investigación se describen los resultados de un estudio que tuvo como
objetivo evaluar la calidad del sueño de los estudiantes de la Facultad de Ciencias de la
Salud (FCS) de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC) durante el
aislamiento preventivo obligatorio (APO), secundario a la pandemia de COVID-19 en el
año 2020.
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Métodos
Tipo de investigación: Investigación analítica, de corte transversal.
Muestra: Previa aprobación del Comité de Ética de la UPTC, en una población de 1187
estudiantes, se trabajó con una muestra de 329 estudiantes de las carreras de Medicina
(193 estudiantes), Enfermería (60 estudiantes) y Psicología (76 estudiantes)
pertenecientes a la FCS de la mencionada universidad. Con esta muestra se determinó
un nivel de confianza del 97 % y un margen de error del 3 %, en los cuales se realizó un
muestreo por conveniencia.
Todos los estudiantes estaban matriculados durante el semestre académico 2020-I, los
datos fueron recolectados durante el aislamiento preventivo obligatorio (decreto 457
del 22 de marzo del 2020 expedido por el presidente de la República de Colombia) y
que dieron su conocimiento para participar en la investigación. La recolección de datos
se realizó por medio de Google Forms, por recomendación del Ministerio de Ciencia
Tecnología e Innovación, el cual fue difundido por medio de los representantes
estudiantiles de las carreras mencionadas a través de la aplicación de mensajería
instantánea WhatsApp Messenger de Facebook, Inc.
Instrumentos trabajados
Se utilizó el Índice de calidad de sueño de Pittsburg, versión colombiana (ICSP-VC), el
cual consta de 18 preguntas autoaplicadas y de cinco preguntas evaluadas por la pareja
del paciente o por su compañero de habitación (si este está disponible). Solo las
preguntas autoaplicadas están incluidas en el puntaje. Los 18 ítems autoevaluados se
combinan entre sí para formar siete componentes de puntuación (C1: calidad subjetiva
de sueño; C2: latencia del sueño; C3: duración del sueño; C4: eficiencia del sueño; C5:
perturbaciones del sueño; C6: uso de medicación hipnótica; C7: disfunción Diurna), cada
uno de los cuales tienen un rango entre 0 y 3 puntos, una puntuación de 3 indica una
severa dificultad. Los siete componentes se suman para rendir una puntuación global,
que tiene un rango de 0-21 puntos, indicando una puntuación de cero la no existencia
de dificultades, y una de 21 indicando severas dificultades en todas las áreas estudiadas.
Una puntuación global de 5 sería el punto de corte que separaría a los sujetos que tienen
buena calidad de sueño de aquellos que tienen una mala calidad de sueño donde una
puntuación igual o inferior a 5 señalaría a los buenos dormidores. Esta versión del índice
de calidad de sueño de Pittsburg, versión colombiana (ICSP-VC) se basa en la validación
realizada por los profesores Franklin Escobar-Córdoba y Javier Eslava-Schmalbach, de
la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia, quienes partieron del
artículo original de Buysse y otros y de la validación española realizada por Royuela-
Rico y otros en 2005.
(14)
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primaria de publicación.
Variables utilizadas
Para la recolección de datos se realizó una ficha sociodemográfica en la que se solicitó
nombre(s), apellidos, carrera, semestre, código estudiantil, edad, sexo (género) y lugar
donde realizó el APO, de igual forma se usó el índice de calidad de sueño de Pittsburgh
versión colombiana (ICSP-VC), para evaluar los componentes de la calidad del sueño.
Además, se realizaron 18 preguntas relacionadas con la higiene del sueño, con el fin de
indagar sobre los hábitos y condiciones que pueden tener un efecto sobre este. Entre
estas se incluyeron aspectos sobre el uso de terminales de visualización de video,
consideraciones respecto a la pandemia de COVID-19, responsabilidades académicas,
consumo de sustancias que puedan alterar el sueño, comodidad en las habitaciones a la
hora de dormir, entre otras.
En el Caso de ICSP-VC se tuvo en cuenta la siguiente categorización: puntaje menor de
5: buenos dormilones; entre 6 y 7: merece atención médica; entre 8 y 14: merecen
atención médica y tratamiento médico y puntaje igual o mayor a 15: problema grave
del sueño.
(15)
Análisis estadístico
Para el análisis de datos se realizó inicialmente un análisis descriptivo de las variables
cuantitativas usando medidas de tendencia central, y para las variables cualitativas,
usando frecuencias absolutas y relativas; posteriormente se realizó un análisis bivariado
y multivariado.
Resultados
Se trabajó con una muestra de 235 mujeres (71,4 %) y 94 hombres (28,6 %) cuyas edades
medias fueron 20,52 2,399) años para mujeres y de 21,31 2.553) años para
hombres.
El componente de la calidad del sueño más afectado fue el componente dos, seguido
del componente uno y el componente siete, con una media de 1,65; 1,37 y 1,28,
respectivamente. Más del 65 % de la población se acuesta después las 11:59 p.m., con
individuos en los que su hora de dormir supera las 4:00 a.m. El componente menos
afectado fue el componente seis, seguido del componente cuatro con una media de 0,20
y 0,31, respectivamente.
Al clasificar la puntuación global promedio (PGP) del ICSP-VC por carreras y géneros, se
muestra una mayor PGP en los estudiantes de Psicología (8,07), en comparación con el
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promedio de la FCS (6,88). También se vieron más afectadas las mujeres (6,48) con
respecto a los hombres (7,03) (Tabla 1).
Tabla 1 - Puntuación global promedio del índice de calidad del sueño de Pittsburgh, versión
colombiana (ICSP-VC), por carrera y género
Variable
Carrera
Hombres
Mujeres
Total
Puntuación global promedio
ICSP-VC
Medicina
5,94 (± 2,81)
6,87 (± 3,28)
6,54(± 3,14)
Enfermería
7,45 (± 3,17)
6,20 (± 3,34)
6,43 (± 3,32)
Psicología
8,20 (± 3,55)
8,03 (± 3,38)
8,07 (± 3,39)
Total
6,48 (± 3,1)
7,03 (± 3,37)
6,88 (± 3,29)
Al evaluar la zona en donde se realizó el aislamiento preventivo obligatorio, la población
más afectada fueron los estudiantes de Psicología de la zona rural (PGP 8,3); ningún
hombre de la carrera de Enfermería de la muestra realizó el APO en la zona rural.
Además, tampoco hubo hombres de Enfermería que hubieran realizado el APO solo o
con amigos de la universidad y ninguna mujer de la carrera de Psicología realizó el APO
sola. Los estudiantes que se vieron más afectados fueron los estudiantes de Psicología,
que realizaron el APO en compañía de amigos de la universidad con una PGP de 9,33,
destaca un único hombre con PGP de 13 (Tabla 2).
Tabla 2 - Puntuación global promedio del ICSP-VC por la zona donde realizó y en compañía de
quien se realizó el aislamiento preventivo obligatorio
Variable
Enfermería
Medicina
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Puntuación
global
promedio
ICSP-VC
Zona de
aislamiento
Urbana
7,45
6,25
8,36
8,29
5,70
6,89
Rural
0
5,33
6,00
6,56
7,75
6,67
Compañía
durante el
aislamiento
Solo
0
5,75
7,00
0
6,86
7,67
Compañeros de
la universidad
0
5,00
13,00
7,50
5,33
7,08
Familia
7,45
6,27
8,00
8,05
5,86
6,78
La mayor participación fue de estudiantes de Medicina (58,66 %) (Tabla 3). Al realizar
la interpretación de la puntuación global se observó que el 39,51 % de la población no
tenía ningún problema en el sueño, mientras que el 60,49 % requería atención médica
o tratamiento médico de algún tipo. Resalta que el 75 % de los estudiantes de Psicología
necesitaban atención médica o tratamiento médico de algún tipo.
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Tabla 3 - Clasificación de severidad ICSP-VC
Puntuación Global
Medicina
Enfermería
Psicología
Total
5 puntos o menos
80 (41,45 %)
31 (51,67 %)
19 (25 %)
130 (39,51 %)
Entre 6 y 7 puntos
47 (24,35 %)
9 (15 %)
13 (17,1 %)
69 (20,97 %)
Entre 8 y 14 puntos
64 (33,16 %)
20 (33,33 %)
41 (53,95 %)
125 (37,99 %)
15 puntos o más
2 (1,04 %)
0
3 (3,95 %)
5 (1,53 %)
Total
193 (58,66 %)
60 (18,24 %)
76 (23,1 %)
329 (100 %)
Al analizar las variables se asociaron a mayores puntajes en el ICSP-VC el estudiar
Psicología (coeficiente: 5,31; IC 95 %: 3,95-7,13; valor p < 0,001) y el ser mujer
(coeficiente: 1,53; IC 95 %: 1,44-1,62; valor p < 0.001); ); en cambio, estuvo asociado a
menores puntajes conforme se aumentaba en el semestre académico (coeficiente: 0,98;
IC 95 %: 0,97-0,99; valor p = 0,016); estas variables fueron ajustadas por el estudiar
Medicina, por el vivir en zona rural y por las personas con quien vivía (Tabla 4).
Tabla 4 - Análisis bivariado y multivariado de los factores socio-académicos asociados a la
mala calidad del sueño
Variables
Análisis bivariado
Análisis multivariado
Coeficiente
IC 95 %
Valor p
Coeficiente
IC 95 %
Valor p
Medicina
0,45
(0,31-0,65)
< 0,001
1,22
(0,77-1,92)
0,393
Psicología
4,70
(3,86-5,72)
< 0,001
5,31
(3,95-7,13)
< 0,001
Semestre
0,99
(0,97-1,01)
0,219
0,98
(0,97-0,99)
0,016
Sexo femenino
1,74
(1,41-2,15)
< 0,001
1,53
(1,44-1,62)
< 0,001
Vive en zona rural
0,89
(0,48-1,62)
0,698
0,75
(0,40-1,40)
0,360
Los mayores puntajes del ICSP-VC estuvieron en los estudiantes de Psicología, en
quienes se encontraron valores más altos en la PGP y en los puntajes de los componentes
por separado. Se encontró que el 17,1 % requería atención médica; el 53,95 %, atención
médica y tratamiento médico; y el 3,95 % presentaba una afección grave en la calidad
del sueño. De igual forma, se identificó que el 60,49 % de los estudiantes de la FCS de
la UPTC requerían algún tipo de atención médica y tratamiento médico, especialmente
los estudiantes de Psicología y los estudiantes de primeros semestres, en quienes los
valores de la PGP fueron superiores. En este estudio se resalta el hecho que solo en la
carrera de Enfermería más de la mitad de los estudiantes se consideraron como buenos
dormilones, según el ICSP-VC.
Al evaluar las conductas relacionadas con la higiene del sueño se encontró que la
conducta que se realizó con mayor frecuencia fue el uso del computador o teléfono
inteligente antes de dormir (Tabla 5); más del 97 % de los participantes los usaron en
algún grado. Las acciones que menos se realizaron los estudiantes antes de dormir
fueron el consumo de cigarrillo (84,5 %), tomar medicación relajante (91,19 %) y
consumir alcohol (90,27 %).
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primaria de publicación.
Tabla 5 - Hábitos de higiene del sueño en estudiantes de la Facultad de Ciencias de la Salud
de la UPTC durante el APO por la pandemia de COVID-19
Variable
Nunca
Casi
nunca
Algunas
veces
Casi
siempre
Siempre
Suelo usar el teléfono inteligente o el computador
antes de dormir
2
(0,61 %)
5
(1,52 %)
43
(13,07 %)
72
(21,88 %)
207
(62,92 %)
Suelo pensar en la cama en las preocupaciones de
la universidad
17
(5,17 %)
35
(10,64 %)
133
(40,03 %)
76
(23,10 %)
68
(20,67 %)
Suelo pensar en la cama en las preocupaciones
secundarias a la pandemia de COVID-19
26
(7,90 %)
80
(24,32 %)
131
(39,82 %)
56
(17,02 %)
36
(10,94 %)
El aislamiento preventivo obligatorio ha afectado
mi calidad del sueño
56
(17,0 %)
65
(19,76 %)
89
(27,05 %)
71
(21,58 %)
48
(14,59 %)
Suelo ver noticias sobre la pandemia de COVID-19
antes de dormir
105
(31,9 %)
98
(29,79 %)
82
(24,92 %)
31
(9,42 %)
13
(3,95 %)
Suelo realizar las actividades académicas antes de
dormir
56
(17,0 %)
65
(19,76 %)
122
(37,08 %)
63
(19,15 %)
23
(6,99 %)
Suelo quedarme en la cama, aunque no pueda
dormir
22
(6,69 %)
34
(10,33 %)
72
(21,88 %)
108
(32,83 %)
93
(28,27 %)
El insomnio me preocupa
104
(36,61 %)
78
(23,71 %)
62
(18,84 %)
52
(15,81 %)
33
(10,03 %)
Suelo tomar bebidas estimulantes (café, té,
bebidas de cola, bebidas energizantes, etc.) por la
tarde o la noche
173
(52,58 %)
67
(20,36 %)
61
(18,54 %)
17
(5,17 %)
11
(3,34 %)
Soy fumador
278
(84,50 %)
18
(5,45 %)
15
(4,56 %)
9
(2,74 %)
9
(2,74 %)
Suelo tomar medicación para relajarme antes de
dormir
300
(91,19 %)
13
(3,95 %)
7
(2,13 %)
6
(1,82 %)
3
(0,91 %)
Suelo tomar alcohol antes de ir a dormir
297
(90,27 %)
27
(8,21 %)
5
(1,52 %)
0
(0 %)
0
(0 %)
El colchón donde duermo es inmodo
238
(72,34 %)
48
(14,59 %)
29
(8,81 %)
10
(3,04 %)
4
(1,22 %)
En mi habitación suele hacer demasiado frío o
calor
110
(33,43 %)
87
(26,44 %)
94
(28,57 %)
28
(8,51 %)
10
(3,04 %)
En mi habitación entra luz durante la noche
200
(60,79 %)
69
(20,97 %)
31
(9,42 %)
18
(5,47 %)
11
(3,34 %)
Mi habitación es ruidosa
229
(69,60 %)
63
(19,15 %)
31
(9,42 %)
4
(1,22 %)
2
(0,61 %)
Duermo con un animal de compañía
226
(68,69 %)
9
(2,74 %)
34
(10,33 %)
16
(4,86 %)
44
(13,37 %)
Suelo cenar copiosamente (cenar hasta sentirse
muy lleno)
122
(37,08 %)
110
(33,43 %)
68
(20,67 %)
18
(5,47 %)
11
(3,34 %)
Discusión
En los estudiantes que participaron en la investigación se encontró una PGP de 6,88,
superando el intervalo de 0-5 para ser considerados como buenos dormilones. El
componente que se vio más afectado fue la latencia del sueño (1,88), resaltando que
más del 65 % de los estudiantes se duerme después de las 11:59 p.m.. Estos resultados
se deben a que los estudiantes prefieren terminar sus actividades académicas antes de
irse a dormir, así como a la presencia de distintos hábitos nocturnos, como el uso de
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redes sociales y plataformas de streaming. También resalta que fueron los estudiantes
de Psicología quienes reportaron mayor PGP en el ICSP-VC.
Los resultados obtenidos en este estudio tras la evaluación de la calidad del sueño para
la categoría de malos dormilones fueron inferiores en comparación a los resultados
encontrados en otras universidades, como la Universidad de Caldas, en 2016; la
Universidad Tecnológica de Pereira, en 2015; y la universidad de Cartagena, en 2012,
en las que se observó que el 77,1 %, 79,3 % y el 88,1 % de los estudiantes,
respectivamente, tienden a tener mala calidad del sueño y ameritan tener algún tipo
de atención.
(15,16,17)
También fueron inferiores a los resultados obtenidos en la
Universidad Autónoma de Bucaramanga, en 2015, en la que encontró que el 80,55 % de
los estudiantes presentaba una mala percepción de la calidad del sueño.
(3)
De igual
forma, estos resultados son inferiores a los reportados por distintos autores como Del
Pielago y otros
(18)
en estudiantes de medicina del Perú, con un porcentaje de 79,9 %
para 2013; Abdullah y otros,
(8)
quienes describieron una mala calidad del sueño del 76
% en estudiantes saudíes de Medicina. Asimismo, esos resultados son similares a los
reportados por Lund y otros,
(19)
quienes explicaron que más del 60 % de los estudiantes
universitarios evaluados en el Medio Oeste (Estados Unidos) en 2010 se consideraban
malos dormilones. Esos resultados
(19)
son inferiores debido a que la mayoría de los
estudiantes realizó el aislamiento preventivo obligatorio en compañía de sus familias y
en sus hogares, lo cual pudo influir positivamente en la calidad del sueño.
(20)
Con respecto a la higiene del sueño, se reportó que el 97 % de nuestros participantes
antes de dormir utilizaron terminales de visualización de video (VDT), como teléfonos
inteligentes. Resultados similares a los incluidos dentro de la revisión de bibliografía
realizada por García y otros.
(4)
Además, el 24 % de los participante usaban
frecuentemente alguna sustancia que podría afectar el sueño,
(4)
frente a un 15,5 % y un
9,73 % de consumo de cigarrillo y alcohol antes de dormir, reportado en esta
investigación y cercano al 27,05 % de participantes que consumieron con alguna
frecuencia bebidas estimulantes. Gianfredi y otros
(6)
mencionan que el 77,6 % beben
café en las últimas horas de la tarde, teniendo entonces una asociación
estadísticamente significativa (p = 0,000) para una alteración en el sueño.
García y otros
(4)
y Abdulah y otros
(8)
reportan que entre el 6 % y 34,3% de los
participantes afirmaron tener un dormitorio ruidoso en algún grado, frente a un 11,25 %
de los participantes de esta investigación. Adicionalmente, Abdulah y otros
(8)
reportaron
que el 33,8 % dormían en una habitación en la cual había luz en algún grado, frente al
39,2 % reportado en nuestra investigación.
Dentro de los hallazgos encontrados, observamos que menos del 40 % de los estudiantes
de la FCS de la UPTC se consideran buenos dormidores, lo cual puede estar relacionado
con la sensación de estrés que se experimentó durante el APO secundaria a la pandemia
de COVID-19 y el distanciamiento social que se presentó con su círculo social, lo cual
los llevó a un empleo excesivo de VDT y su uso antes de dormir. Estos dispositivos fueron
utilizados para mantener comunicación entre familiares y amigos, asistencia a clases
virtuales, reuniones, simposios, congresos, uso de plataformas de streaming, entre otras
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actividades. Este exceso de tiempo de uso de VDT genera preocupaciones sobre la
calidad del sueño, dados por los efectos del componente de luz azul emitida por las
pantallas de cristal líquido y las pantallas de diodos emisores de luz que tienen efecto
sobre el ciclo circadiano y, por ende, en el sueño. El marcapasos circadiano humano se
regula mediante a la exposición a la luz de los receptores oculares, los que a su vez
regulan la secreción de melatonina. Al generarse una sobreexposición a la luz azul
emitida por los VDT, puede disminuir la secreción de melatonina y así alterarse el patrón
circadiano y retrasar el sueño.
Estos resultados obtenidos durante la pandemia de COVID-19 en la República de
Colombia son comparados con resultados de estudios obtenidos en el país y en otros
lugares del mundo en tiempo de normalidad (sin pandemia) debido a que no se
encuentran resultados en cuanto a la evaluación de la calidad del sueño en estudiantes
que hayan estado en una cuarentena.
Al realizar la búsqueda bibliográfica se encontró un estudio realizado en estado de
cuarentena en el cual se analiza el impacto psicológico secundario a esta. En esa
publicación se presentó una revisión rápida de la literatura, seleccionando 24 estudios.
En cuanto a los resultados relacionados con el insomnio se encuentra uno en personal
hospitalario que estuvo expuesto al SARS-CoV por lo cual fueron recluidos 9 días en
cuarentena, siendo este el determinante más significativo para tener síntomas de estrés
agudo como el insomnio, además de reportar otros síntomas como agotamiento,
desapego de los demás, ansiedad, falta de concentración, entre otros. Otro de los
estudios reportaba que el efecto de estar en cuarentena fue un predictor de síntomas
de estrés postraumático en empleados de un hospital, incluso tres años después.
(13)
El
resto de estudios de esa revisión solo encuestaron a los sujetos que habían sido puestos
en cuarentena e informaron una alta prevalencia de síntomas de angustia y trastornos
psicológicos como trastornos emocionales, depresión, estrés, irritabilidad, insomnio,
síntomas de estrés postraumático, ira y agotamiento emocional. Los estudios
cualitativos también informaron sobre otras respuestas psicológicas durante la
cuarentena como confusión, miedo, ira, entumecimiento e insomnio inducido por
ansiedad.
(13)
En los hallazgos encontrados en la presente investigación se puede observar que los
estudiantes de la FCS de la UPTC tienden a presentar una calidad del sueño que los
categoriza como malos dormilones y necesitan algún tipo de atención o tratamiento
médico, a pesar de que los resultados encontrados fueron inferiores a otros estudios
previamente reportados. Se recomienda que desde la decanatura de la FCS de la UPTC,
en conjunto con el Departamento de Bienestar Universitario se brinde acompañamiento
y orientación, especialmente a los estudiantes de primeros semestres que realizan la
transición a la vida universitaria y a los cuales las condiciones socioeconómicas y
culturales les presentan retos adaptativos en esta nueva etapa de su vida; de igual forma
a los estudiantes de Psicología, en quienes se encontraron resultados superiores en
comparación con los estudiantes de Medicina y Enfermería.
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primaria de publicación.
De igual manera, se recomienda la creación e implementación de estrategias
preventivas para los estudiantes de nuevo ingreso, que se enfoquen en el mejoramiento
de la higiene del sueño y también estrategias que busquen brindar atención a los
estudiantes que tienen problemas en la calidad de sueño.
Se considera importante seguir investigando acerca de los hábitos del sueño de los
estudiantes de la FCS de la UPTC. Se deben tratar temas importantes como la
clasificación del insomnio y somnolencia diurna, que no fueron indagados en este
estudio y, además, analizar cómo esos trastornos afectan el rendimiento académico de
los estudiantes y su salud mental en general.
Agradecimientos
Agradecemos a los doctores Luis Augusto Fajardo Hurtado y Christian Richard Mejía
Álvarez, por su apoyo a esta investigación.
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Conflicto de intereses
Los autores declaran que no tienen conflicto de intereses.
Contribuciones de los autores
Conceptualización: Luis Carlos Gerena Pallares, Lina Fernanda Uscátegui Uribe, Diego
Francisco Vargas Chávez
Análisis formal: Luis Carlos Gerena Pallares, Lina Fernanda Uscátegui Uribe, Astrid Rocío
Melo Guarín
Investigación: Luis Carlos Gerena Pallares, Lina Fernanda Uscátegui Uribe, Astrid Rocío
Melo Guarín.
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primaria de publicación.
Redacción borrador original: Luis Carlos Gerena Pallares, Lina Fernanda Uscátegui
Uribe, Diego Francisco Vargas Chávez, Astrid Rocío Melo Guarín.
Redacción revisión y edición: Luis Carlos Gerena Pallares, Lina Fernanda Uscátegui
Uribe, Diego Francisco Vargas Chávez, Astrid Rocío Melo Guarín.