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Revista del Hospital Psiquiátrico
de
La Habana
Volumen 18 | Nº 2 | Año 2021 ISSN: 0138-7103 | RNPS: 2030
_____________________________________________
Historia y Pedagogía
Breve historia de las guerras y el surgimiento de la psiquiatría militar
Brief History of Wars and the Emergence of Military Psychiatric
Manuel Correa Jáuregui
1
Olga Lina Sariol Ávila
1
1
Hospital Militar Central Dr. Luis Díaz Soto. La Habana, Cuba.
Recibido: 7/3/2021
Aceptado: 28/3/2021
RESUMEN
Introducción: Las guerras son tan antiguas como el surgimiento mismo de las
civilizaciones. Son disímiles las causas que pueden desencadenarlas: conquistas de
territorios, factores económicos, solución de conflictos políticos o religiosos,
ambiciones personales, incluso, la lucha contra el narcotráfico o el terrorismo. Las
guerras constituyen un escenario propicio para la aparición de diferentes entidades
psiquiátricas. Fue en la guerra de Rusia-Japón (1904-1905) cuando por primera vez
comenzó a intervenir la psiquiatría en el campo de batalla y su participación se hizo
más notable en las dos guerras mundiales del siglo XX. Sin embargo, la participación no
se limita solo a los conflictos bélicos, sino que, una vez concluidos, asiste a las secuelas
psíquicas que aparecen en la posguerra.
Desarrollo: Aunque contó con unos pocos especialistas que se alejaron del juramento
hipocrático, es innegable la contribución de la psiquiatría para mantener y restablecer
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la salud mental de los combatientes y población en general.
Este trabajo se propone
exponer los antecedentes históricos de las guerras y su influencia en el surgimiento de
la psiquiatría militar.
Conclusiones: Se realizó la revisión de la literatura médica e histórica más reciente que
aborda el tema y se consultaron textos clásicos de obligada referencia. Es la psiquiatría
una especialidad relativamente joven que, aunque no está exenta de errores, presenta
una participación destacada tanto en las guerras como en el restablecimiento posterior
de la salud.
Palabras clave: psiquiatría militar; guerras; medicina militar; salud mental.
ABSTRACT
Introduction: Wars are as old as the emergence of civilizations. The causes for their
triggering are dissimilar, from the conquests of territories, economic factors, the
solution of political or religious conflicts, personal ambitions to the most modern ones,
such as the fight against drug trafficking or terrorism. They also constitute a favorable
scene for the appearance of different psychiatric entities. It was in the Russia-Japan
war (1904-1905) when psychiatry began to intervene on the battlefield for the first time,
and it became more noticeable in the two world wars in the 20th century. However, its
presence is not limited only to warlike conflicts, but once they are over, it also helped
in the psychic consequences that appear in the postwar period.
Development: Although it had a few specialists who strayed from the Hippocratic Oath,
the contribution of psychiatry to maintain and restore the mental health of combatants
and the population in general is undeniable. This paper aims to state the historical
background of wars, and their influence on the emergence of military psychiatry.
Conclusions: A review of the most recent medical and historical literature on the
subject was carried out, and classic texts of obligatory reference were consulted.
Psychiatry is a relatively young specialty that, although not exempt from errors, has an
outstanding participation both in wars and in the subsequent recovery of health in the
post-war period.
Keywords: military psychiatry; wars; military medicine; mental health.
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Introducción
La guerra es el mayor conflicto de estado, la base de la vida y la muerte, el Tao
de la supervivencia y la extinción.
SUN TZU
(1)
Las guerras son tan antiguas como el surgimiento mismo de la humanidad, se pueden
encontrar referencias desde la mitología y los textos que sirven de base a distintas
religiones. Los motivos para una guerra son disímiles, desde las conquistas de territorios,
factores relacionados con la economía, solución de conflictos políticos o religiosos,
ambiciones y necesidad de reconocimiento “por la historia” de algún gobernante, hasta
llegar a la tan de moda “guerra contra el terrorismo” y la “guerra contra el narcotráfico”
en Latinoamérica, con su sabido trasfondo económico e imperial.
Existen diversas definiciones para el concepto de guerra, sin embargo, se prefiere la del
Diccionario de Términos Militares cuando expresa que: “…Es un fenómeno político-
social complejo y multifacético, continuación de la política por medios violentos. Para
el logro de los objetivos políticos de la guerra se emplean, como medio principal y
decisivo, la lucha armada, así como la economía, la diplomacia, la ideología y otros
medios de lucha”.
(2)
Diría el general Von Clausewitz: “la guerra es un acto de fuerza para obligar al contrario
al cumplimiento de nuestra voluntad” y así se ha comportado, con motivos
“comprensibles” para el que la inicia, que luego la historia se ha ocupado de
desenmascarar.
(2)
Baste algunos ejemplos para ilustar esta afirmación:
La guerra de Troya, provocada por la disputa de la anhelada Helena, escondía las ansias
del rey Agamenón y su eterna rivalidad con sus finalmente vencidos adversarios.
En las guerras sagradas prescritas por el Corán (siglos VII al X), se llevaron a cabo las
conquistas por los árabes, de una parte de Asia, el norte de África y el sudoeste de
Europa. Las mismas, se realizaron bajo la consigna religiosa de la propagación del islam,
aunque estas realmente sirvieron como un medio para lograr intereses comerciales.
Las Cruzadas (de ‘cruz’, el emblema de los cruzados), fue el término con el que se
designaron las campañas de conquistas feudales de Europa occidental, llevadas a cabo
durante los siglos XI al XIII, con activa participación eclesiástica y a petición del Papa; se
convertirían estas fuerzas en el ejército de la Iglesia católica. Comenzaron formalmente
el jueves 27 de noviembre de 1095, en las afueras de la ciudad francesa de Clermont-
Ferrand, convocada por el entonces Papa Urbano II. Su objetivo declarado era recuperar
Jerusalén y la Tierra Santa, bajo control entonces de los musulmanes. Sin embargo, su
verdadero objetivo era acomodar a una creciente población europea y la actividad
comercial entre los siglos XII y XIV. También permitieron a la Iglesia católica ampliar
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considerablemente su influencia en las nuevas tierras, que se tradujeron en inmensas
riquezas.
Ya en tiempos relativamente reciente, guerras como las desarrolladas por Estados
Unidos contra las drogas y el terrorismo en América Latina, tienen como objetivo
evidente mantener el control político y económico de lo que el “imperio consideran
“su patio trasero”, con una siempre vigente Doctrina Monroe.
Otro tipo de guerra es la que no lleva implícitamente un confrontamiento armado,
ejemplo de esto fue la Guerra Fría (término atribuido al escritor político español del
siglo XIX Don Juan Manuel, en cuyo libro De los Estados hace referencia a la existencia
de guerras frías y calientes). A este tipo de guerra se le atribuye avances en las
tecnologías bélica y científica, el desarrollo de la carrera espacial y la armamentista,
así como una actividad intensa de los servicios de espionajes de las partes en conflicto.
(3)
La guerra, independientemente de la denominación con que se distinga y el objetivo
que persiga, incluye la destrucción de pueblos, culturas y ocasiona daños que se
transmiten de generación en generación. Ocasiona gran número de muertes, en la que
la población civil, no relacionada directamente con los grupos beligerantes, sufre toda
la estela de miserias.
Desarrollo
Las enfermedades mentales en la guerra
La guerra es un escenario propicio para la aparición de diferentes síntomas
psiquiátricos, producto de un cambio abrupto en la sociedad y la infraestructura de las
comunidades sometidas al efecto de las armas. Ocurren numerosas pérdidas, tanto
personales como familiares, en el presente y en un futuro, que se llega a percibir como
imposible.
En el año 440 a. C. Herodoto describía alteraciones mentales durante la batalla de
Maratón, cuando un ateniense de nombre Epizelos perdió súbitamente la vista, sin haber
recibido un solo golpe, al contemplar la muerte de un compañero próximo, por un
enemigo. Hipócrates habló también de manifestaciones que ocurrían en soldados, como
las pesadillas. Durante la Guerra de los Treinta Años, en la que muchos soldados
sufrieron casos de incapacidad emocional, se sospechaba que existían síntomas que no
se podían justificar directamente por la acción de heridas o traumas del combate.
Durante las guerras napoleónicas se narraba que los soldados caían en un estado de
estupor, agitación y nostalgia, luego de una explosión. En aquel entonces se le atribuían
los síntomas a un problema moral, un reflejo de la debilidad de carácter y se describió
lo que sería conocido como el síndrome Vent du Boulet.
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Durante los siglos XVIII y XIX comenzaron a aparecer en las clasificaciones
sintomatológicas de las perturbaciones psíquicas un grupo nosológico denominado
“psicosis de guerra”, derivadas directamente de la participación en acciones bélicas.
Según Freud, la guerra puede ser considerada como una especie de neurosis colectiva o
como una tentativa para descargar periódicamente el exceso de impulsos libidinosos
reprimidos. Vallejo Nágera, enmarcaría la guerra como una reacción paranoide
colectiva.
(4)
Para otros autores la guerra ha sido descrita como un trastorno psiquiátrico
social en el que se vuelve s normal conducirse anormalmente y el ser humano
obedece a la ley del todo o nada, que caracteriza las formas más simples de vida.
Los efectos del conflicto armado en la salud mental se evidencian de forma indudable
en la historia. Diferentes profesionales describen como síntomas más representativos
ansiedad, depresión, insomnio, tendencias suicidas, temblores, mareos, miedos,
recuerdos perturbadores, conflictos emocionales, somatización (representada en
migrañas, náuseas, dolores de cabeza, espalda y estómago).
(5)
En casi todas las guerras, de forma general, existe un descenso de ingresos en los
hospitales psiquiátricos (manicomios), principalmente en hombres, mientras que en
mujeres se mantiene de forma similar. Disminuyen, además, los ingresos por psicosis
endógenas en los civiles y aumentan en los militares. Hay un aumento de las psicosis
reactivas, en las fases iniciales y previas a las rupturas de las hostilidades. Ya en medio
del conflicto armado existe también un aumento de las psicosis reactivas, tanto en
hombres como en mujeres.
(6)
Otro término de aplicación en la psiquiatría en situaciones excepcionales fue el de
estrés, descrito por Selye en 1936, concepto que se ha extendido mucho más allá de las
fronteras de la fisiología. El estrés genera además un enorme volumen de investigación
biológica, psicológica y sociológica, así como una producción permanente de literatura
popular y de autoayuda.
(7)
Por otro lado, no solo las guerras han influido en el desarrollo de las investigaciones en
psiquiatría, eventos climatológicos o económico (como la Gran Depresión de 1929), han
promovido la investigación de cómo individuos “previamente sanos” podían enfermar
gravemente de la mente.
(8)
Menéndez y otros explicaban en su estudio métodos para
analizar situaciones que tenían puntos de encuentro con las condiciones provocadas por
una guerra, los llamados síndromes paralelos.
(9)
Muchas han sido las guerras que han marcado el desarrollo de la psiquiatría militar,
entre las más estudiadas se pueden señalar la ruso-japonesa, la primera y segunda
guerras mundiales, la guerra civil española y las más recientes guerras de Vietnam, Irak
o la guerra de los Balcanes.
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Guerra de Rusia-Japón (1904-1905)
Fue por primera vez en la guerra de Rusia-Japón (1904-1905) cuando comen a
intervenir la psiquiatría en el campo de batalla, debido a la imposibilidad de evacuar a
los enfermos a través de la Siberia, ya fuese por la lejanía o las difíciles condiciones del
terreno.
(10)
Rusia se convertiría entonces en el primer país en enviar médicos psiquiatras
al frente de batalla. Esta doctrina se conoció como “psiquiatría de la línea del frente”
o “psiquiatría de vanguardia”, impulsadas por el general médico y psiquiatra del ejército
ruso Autocratov. Con este principio se realizaron cerca de 3500 intervenciones
psiquiátricas y en los informes médicos de la época se aseguraba que, a través de esta
temprana actuación, los síntomas se veían grandemente reducidos, con lo que permitía
un regreso al frente.
(11)
Los psicólogos y psiquiatras rusos se trasladaban al frente de
batalla y así atendían muchos casos en el mismo lugar y solo a los más graves los
evacuaban a hospitales en la retaguardia (Kharbin) o a Moscú, lo cual implicaba un viaje
de más de 30 días.
Fue precisamente en la guerra rusojaponesa, donde se realizó la primera descripción
moderna del Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT). Se le atribuye al alemán
Honigman, voluntario de la Cruz Roja, el término de neurosis de guerra, utilizado para
describir los estados de confusión de mente, una breve activación e irritabilidad,
atemorización e inestabilidad emocional.
(12)
Primera Guerra Mundial
Los Testigos de Jehová suelen vincular el Armagedón a la catástrofe atómica, a la guerra
mundial, en cuyos fuegos perecerá todo pecador de la humanidad y de la cual saldrán
vivos únicamente los Testigos (los que hayan muerto resucitarán) y quienes los ayuden.
Plantean que Armagedón es el periodo de transición entre el reino de Satanás y el reino
de Cristo que comenzó en el año 1914 (lo que coincide con el inicio de la Primera Guerra
Mundial), el cual se verá acompañado de guerras mundiales, revoluciones, terremotos
y epidemias. Según estas concepciones, actualmente, se vive una continuación de
acontecimientos que se iniciaron en 1914.
En la Primera Guerra Mundial (1914-1918), quizás la más estudiada, el mundo se
enfrentaba a un conflicto de grandes dimensiones que involucró a varios Estados. Es
precisamente aquí donde comienza un cambio en las formas de ver la guerra. Por
primera vez se asistía a un conflicto para los cuales ninguna de las fuerzas estaba
debidamente preparada (como una guerra prolongada), donde los soldados permanecen
por largos periodos en las trincheras, con condiciones sanitarias muy precarias.
Comenzaba el uso de nuevos armamentos como tanques, minas, lanzallamas, granadas
y ametralladoras.
(10)
El combate frontal, tal cual era utilizado en décadas pasadas, se
había sustituido por una interminable espera en las trincheras, en las que los soldados
podían ser víctimas de un disparo que terminara con su vida o la del compañero que
yacía a su lado sin siquiera poder ver a su enemigo y sin defensa contra estas armas;
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literalmente, podía morir sin haber combatido. Existe un pasaje particularmente
ilustrativo que hace referencia al bombardeo intenso, llamado fuego nutrido, que fue
escrito por ingeniero del ejército ruso Andrei Lobanov-Rostovski en agosto de 1916:
Es imposible captar en palabras esta experiencia, pero todo aquel que la ha vivido
sabe a lo que me refiero. Tal vez la mejor manera de describirla sea decir que es
como un terremoto prolongado y violento, mezclado con rayos y truenos, al mismo
tiempo que un estúpido gigante se divierte disparando cientos de fogonazos. Yo
yacía en mi agujero en medio de todo ese fragor y estruendo, me atormentaba
pensar y hacer lo que se esperaba de mí.
(13)
La insalubridad en las trincheras, donde se combinaban cuerpos en descomposición,
restos de comidas, fango, ratas, provocaron la aparición de un nuevo enemigo: las
enfermedades. Aparecieron, entre otras, la fiebre de las trincheras, provocada por los
piojos; o el pie de trinchera, provocada por una micosis, que resultaba ser muy dolorosa
y podía culminar en gangrena y la amputación del miembro.
Este ambiente de terror e incertidumbre provocó en algunos soldados la aparición de
padecimientos que no se explicaban por la acción del adversario. Se quejaban de
nerviosismo, cefaleas, parálisis y sensibilidad al ruido. Fueron interpretados
inicialmente como desertores o cobardes. Se conoció de soldados que perdieron el
habla, con una mirada vacía, que se llamó la mirada de las mil yardas, que era la
distancia aproximada de la trinchera del enemigo. En 1914, Eliot describió la histeria
(una paraplejia que afectaba a los hombres sorprendidos por el fuego de la artillería) y
reconoció la existencia de alteraciones en el funcionamiento del sistema nervioso.
(14)
Charles Myers, en 1915, reportó tres casos de este cuadro, al cual llamó shell shock
(choque de bombardeo),
(15)
que posteriormente fue sustituido por el de neurosis de
guerra.
Durante la Primera Guerra Mundial se habían producido ciertos avances en la nosografía
psiquiátrica con los aportes de Kahlbaum y Kraepelin, por lo cual se estaba en
condiciones de afrontar los cuadros derivados de la guerra. Varios médicos realizaron
valiosas contribuciones sobre los trastornos psíquicos en el periodo bélico: Bonhoetfer,
Birnbaum, Bumke y Schultz, aportan conceptos de reacción psicógena, entre las que se
incluía la hipnosis de guerra, corazón del soldado, raptus emotivos, síndrome de pánico,
“síndrome de esfuerzo, confusión mental de guerra, entre otros.
En Gran Bretaña, durante guerra, Dillon informaba que los trastornos más frecuentes
eran shell-shocks o neurosis traumáticas de guerra. Según su reporte, por causa
psíquicas, la tercera parte de los soldados quedaron incapacitados para su servicio, de
ellos, más del 60 % podían ser recuperados. En 1916 se produjo la batalla del Somme,
se plantea que el 40 % de las bajas británicas fueron por esta causa.
(16)
En un principio,
los síntomas psicopatológicos que aparecían en los soldados no eran aceptados por los
mandos militares, por lo que muchos combatientes fueron sometidos a consejos de
guerra, acusados y degradados por supuesta cobardía y la ausencia de patriotismo. Se
impusieron sanciones severas que llegaron incluso al fusilamiento: más de 200 soldados
británicos murieron por esta causa.
(17)
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Freud, en 1920, criticaría el uso indiscriminado de la electroterapia en los militares, lo
cual identificó como una forma de tortura para obligarlos a volver al combate.
(18)
Se calcula que la incidencia de las enfermedades psiquiátricas durante la Primera
Guerra Mundial alcanzó alrededor del 2,5 % de las bajas totales.
(19)
El envío de los
psiquiatras al frente posibilitó que se trataran las enfermedades mentales en el lugar,
sin embargo, una vez que se evacuaban a la retaguardia surgía un problema
desconocido, la simulación como recurso de salida del campo de batalla. Esto provocó
que los hospitales se llenaran de simuladores.
(20)
Guerra Civil Española
Los inicios de la psiquiatría militar española tienen sus antecedentes con la implantación
del servicio militar obligatorio en 1911. Entre 1907-1936, opera la Escuela de Psiquiatría
Militar, en 1912, se constituyó como especialidad académica, impartida dentro del
programa formativo de los médicos militares. En 1924 se incorpora como especialidad
médica y se funda la Clínica Psiquiátrica Militar de Ciempozuelos.
(21)
Para abordar el desarrollo de la psiquiatría militar española es necesario hacer
referencia a dos figuras relevantes en este campo de las ciencias médicas: Antonio
Vallejo Nágera, doctor de línea franquista, y Emilio Mira y López, psicólogo y psiquiatra,
del bando republicano; quienes desde posiciones políticas muy diferentes realizaron
aportes al estudio y desarrollo de la especialidad.
(22)
Mira y López en febrero de 1938 fue nombrado jefe de los servicios psiquiátricos
republicanos.
En su texto La psiquiatría en la guerra (1944), realizó un análisis de las
peculiaridades del trabajo del psiquiatra y psicólogo en situaciones de conflictos
bélicos, así como la preparación previa del combatiente y la población para los
conflictos armados, hasta la readaptación una vez que esta culmina. También definió
las principales tareas que deben ser ejecutadas por profesionales dedicados a la salud
mental:
(23)
Ajuste de la población al esfuerzo de guerra, de acuerdo con su capacidad y
su energía mental.
Profilaxis mental de la población militar y civil durante la guerra para
mantener sus miembros adaptados a sus trabajos y para prevenir la depresión
mental.
Cuidado apropiado de aquellos individuos o grupos que se tornen mentalmente
enfermos o exhaustos a pesar de las medidas preventivas.
Reajuste continuo de convalecientes mentales para prevenir recaídas.
Mantenimiento de una alta moral de guerra.
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La Guerra Civil Española (1936-1939) dio un importante impulso a la psiquiatría militar
en España, donde se estudiaron y sistematizaron las enfermedades mentales en este
particular escenario. Vallejo gera definiría tal periodo como la guerra tecnológica
total, y con ello, la histerización de las masas. Este constituyó el conflicto más
sangriento de Europa occidental desde el final de la Primera Guerra Mundial, con cerca
de 200 000 fallecidos.
(24)
Segunda Guerra Mundial
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945) fue una confrontación entre dos ejes
fundamentales: los países que formaban el eje Berlín-Roma-Tokio y Los Aliados,
liderados por Gran Bretaña y Estados Unidos en el Oeste y la URSS en el Este. En el
aspecto económico y material, las pérdidas de la guerra fueron enormes, y en el
humano, los muertos ascendieron a casi sesenta millones.
Para el inicio de la Segunda Guerra Mundial ya existía cierta experiencia de la guerra
anterior. Términos como corazón de soldado, corazón irritable, palpitaciones, shell
shock, trastorno de acción del corazón y astenia neurocirculatoria, tenían una
explicación concluyente y se exponían entre las posibles causales, la mental.
Este conflicto se caracterizó por varios avances en el campo de la medicina de guerra,
sin embargo, el aporte más importante fue la relación que se estableció entre el ejército
y la medicina, al convertirse esta última en un recurso técnico esencial.
Durante la Segunda Guerra Mundial trataron a los pacientes en el frente y existía mejor
aceptación de ciertos trastornos mentales. Se consideraban que la ansiedad era una
reacción comprensible frente al estrés del combate. Los psiquiatras de formación
psicoanálitica daban otra explicación a la aparición de síntomas, los cuales eran debidos
a madres sobreprotectoras que habían destruido la masculinidad del varón
norteamericano.
(25)
En 1942 los psiquiatras militares resolvieron el tema de los simuladores al dejar de hacer
diagnósticos de crisis nerviosas en los soldados del frente, se adquiría entonces en estos
pacientes la categoría de cobardes, por lo cual podían llegar a ser sometidos a choques
eléctricos, popularizado por el premio Nobel Wagner-Jauregg.
(20)
Posguerra
En la guerra, como catástrofe provocada por la acción del hombre, ocurre la ruptura
total de todo el sistema de vida, con afectación severa de las relaciones sociales y
económicas; por lo que se establece un verdadero reto para un país entero en su
renacer, que podrá ser mayor o menor en dependencia de si fue objeto directo de las
acciones combativas y en la condición final (ganador o derrotado), aunque el término
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“vencedor” se puede considerar desde el punto de vista político, porque en una guerra
todos pierden.
Una vez concluida la guerra se asiste a una situación tan difícil como la guerra misma:
la reconstrucción de un país. Desde un punto de vista médico, y en específico de la salud
mental, se dedican a la rehabilitación de todos los afectados, civiles y militares, estos
últimos adquieren la condición de veteranos de guerra, tierra fértil para la aparición,
persistencia o agravamiento de trastornos mentales, más aún cuando el sistema de salud
no corresponde a las demandas de atención. Esta nueva lucha, tiene como eje principal
que las personas se inserten socialmente, así como la cura de las secuelas físicas y
mentales.
La guerra de Viet Nam, quizás la más desgastante de todas para el ejército de los Estados
Unidos, tuvo otro factor negativo, que fue una retirada sin victoria y con muchas
heridas. En ella alcanzó notoriedad una entidad psiquiátrica que ya existía, pero que
entonces tomó el nombre del síndrome de Vietnam. Ya más reciente, en las guerras de
Irak o Afganistán, se describen estudios que recogen en los veteranos la incidencia del
estrés postraumático (TEPT) en el 14 % ; en un 39 %, el abuso de alcohol; y en un 3 %,
el uso de drogas. En el caso de los militares en Yugoslavia, se recogen testimonios de
que entran en un estado de atontamiento emotivo, sin sentir satisfacción alguna por
estar vivos, como si hubieran perdido toda la alegría de vivir.
(26)
Desaciertos
Cuando se analiza el desarrollo de la psiquiatría se puede concluir que es una ciencia
relativamente joven (los primeros psicofármacos surgen en la segunda mitad del siglo
XX). Se evidencia un desarrollo en sus métodos y tratamientos, aunque quizás no marche
al mismo ritmo la farmacología a la etiopatogenia, convertido esta última fuente
críticas.
La historia de la psiquiatría no está exenta de errores, mucho de los cuales son
analizados por sus más fervientes detractores, en ocasiones, fuera de contexto y sin
tener en cuenta el desarrollo científico con el que se contaba hasta ese momento.
La psiquiatría tiene como elementos más polémicos en su contra, las primeras
clasificaciones, específicamente el primer Manual Diagnóstico y Estadístico de los
Trastornos Mentales (DSM I), realizado por la Sociedad Americana de Psiquiatría, el cual
fue basado en un acuerdo, por votación.
(27)
Otro aspecto negativo, la ausencia de
estudios que corroboren sus diagnósticos, dígase exámenes de laboratorio, escáneres
cerebrales, rayos X o pruebas de desequilibrio bioquímico. En el DSM-V se mantiene la
falta de estudios de laboratorio. Al decir del ex director del Instituto Nacional de Salud
Mental de los EE. UU. (NIMH), el DSM-5 era un manual confiable, pero con poca validez
por carecer de medidas de laboratorio objetivas.
(28)
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Con respecto a los conflictos bélicos, tanto la neurosis de guerra como la fatiga de
combate fueron responsabilizadas con el incremento de la solicitud y asignación de
fondos a profesionales dedicados a la psiquiatría, los cuales ascendieron de 35 miembros
al inicio de la II Guerra Mundial hasta más de 1000 al final de la misma.
(29)
Existen otros ejemplos de cuestionable actuación, como el Premio Nobel de Medicina
concedido al Dr. Egas Moniz en el año 1949 (1.
er
presidente de la Sociedad Española de
Neurocirugía), por su descubrimiento sobre valor terapéutico de la lobotomía en la
psicosis, práctica que fue prohibida años más tarde (1967).
Otro fue el proyecto denominado MK-ULTRA rectorado por la Agencia Central de
Inteligencia (CIA), dirigido por Donald Ewen Cameron (1.
er
primer presidente de la
Asociación Mundial de Psiquiatría y ex miembro del Comité Profesional del Tribunal de
Nuremberg), que desarrolló una teoría denominada Conducción Psíquica, con la cual se
pretendía encontrar métodos para controlar la mente.
(30)
La Conducción Psíquica se basó
en la aplicación, sin consentimiento, de métodos como radiación, los psicodélicos, la
inyección simultánea de barbitúricos y/o anfetaminas y las descargas eléctricas al
cerebro, esta práctica no funcionó, pero como secuela dejó un número incierto de
personas con daño cerebral severo.
Desde principio del siglo XX existieron concepciones como las del psicólogo inglés Francis
Galton, quien acuñó el término eugenesia o buena raza. Preconizaba con su teoría la
reproducción selectiva de los más aptos”, llevó a países como Suecia, Japón, Estados
Unidos, Dinamarca, Finlandia y Noruega a la esterilización a la fuerza de miles personas.
Alemania, con una rica historia de la psiquiatría, no pudo escaparse de los horrores del
Holocausto Nazi. Entre 1934 y 1939 muchos enfermos mentales fueron enviados a
campos de concentración, donde los exterminaban bajo la certificación hecha por
psiquiatras de “enfermedad incurable”. Psiquiatras como Ernst Rüdin y Alfred Ploetz,
fundadores de la Sociedad Alemana de Higiene Racial, promocionaban en 1895, el libro
de Ploetz, lo cual se usó como base para el exterminio de “incapacitados”.
El ejército nazi, necesitado de camas hospitalarias, echó mano a las ocupadas hasta
entonces por los considerados “incurables”. Se elaboró un cuestionario de una página
para cada enfermo, que una vez completados eran enviados a la valoración de un grupo
compuesto por 50 psiquiatras. Tras la valoración se decidía si el paciente debía morir
mediante la marca de una X, por lo cual se usó popularmente el término
Kreuzelschreiber o Escritores de X. En el caso de los menores de edad con enfermedades
declaradas incurables, se dictaminaban por una comisión especial integrada por dos
catedráticos y un doctor. Todos los seleccionados eran trasladados a cinco centros de
exterminio (Brandenburg, Bernburg, Hartheim, Sonnenstein, Hadamar), una vez en el
lugar los llevaban a una habitación camuflada como lavandería y morían asfixiados por
gas. Se plantea que la tarea de abrir la válvula de un cilindro repleto de monóxido de
carbono correspondía a un psiquiatra.
(20)
Algunos profesionales (Crinis, Mauz, Kihn,
Pohlisch y Carl Schneider), preocupados por la legalidad de estos métodos intentaron
redactar una ley, liderados por Lenz, quien planteaba que podía acabarse con la vida
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de un enfermo que necesitaría cuidados de por vida, mediante medidas médicas y sin
su conocimiento. La ley nunca llegó a ser promulgada. El programa se suspenden
agosto de 1941 cuando más de 70 000 enfermos mentales ya habían muerto gaseados.
Los pacientes incurables fueron entonces sustituidos por los judíos.
Conclusiones
En la actualidad la psiquiatría se impone nuevos retos, como el perfeccionamiento de
sus criterios diagnósticos, apoyados y con los aportes de los avances que se producen en
el campo de la investigación, los medios diagnósticos y la experiencia clínica acumulada.
Se invita entonces a avanzar hacia una medicina de precisión o individualizada y la
utilización de criterios de investigación por dominios.
(31)
En la psiquiatría militar se
impone además el desarrollo de campos como el forense, pues deben determinar si las
conductas disruptivas que asumen algunos veteranos y militares en activo, fueron como
consecuencias de la exposición a traumas y operaciones riesgosas.
(32)
La psiquiatría militar tiene, por derecho propio, un lugar dentro de la historia de la
medicina. Corresponde a los profesionales que la integran no solo el tratamiento de las
enfermedades mentales, sino también responsabilizarse en la preparación de los
combatientes para enfrentar los traumas de una guerra, así como la mitigación de sus
consecuencias.
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Conflicto de intereses
Los autores declaran que no tienen conflicto de intereses.