tabaquismo activo global y por sexo en la población adulta: 36,8 % y 32,0 % en los años 1995 y 2001,
respectivamente.
En Cuba existe la voluntad de evitar en buena medida el consumo de tabaco, para evitar las complicaciones
más conocidas relacionadas con esta problemática de salud, que no se circunscriben solamente a las
entidades referidas anteriormente. En la práctica profesional se aprecia un incremento de los trastornos
del sueño asociados al consumo de nicotina y esto afecta la calidad de vida de los individuos. A pesar de
ello, se recogen pocos estudios en la literatura científica relacionando solamente la dependencia a la
nicotina con los trastornos del sueño. En la ocurrencia de trastornos del sueño varios autores
(4)
encuentran
una incidencia del 20 % de algunas formas de alteración del sueño en una población presuntamente normal
y plantean que un tercio de los norteamericanos adultos experimentan algún tipo de trastorno del sueño
alguna vez en la vida. Existen más de 70 tipos de estos trastornos y se pueden tratar satisfactoriamente
muchos de ellos, una vez se hayan diagnosticado.
(4)
El origen de estos trastornos del sueño puede estar
relacionado con enfermedades o alteraciones ocasionadas por el tabaco. Fumar, por ejemplo, ha sido
asociado a los ronquidos y a la apnea del sueño (detención de la respiración cuando se duerme), además,
en mujeres fumadoras el ronquido es 17 veces más frecuente que en aquellas no fumadoras. Mientras que
solo una de cada cinco personas no fumadoras ronca, prácticamente la mitad de quienes fuman lo hacen
habitualmente. El hecho de fumar, combinando múltiples factores como son el efecto estimulante de la
nicotina, la sensación de abstinencia que se produce durante el descanso nocturno, la tensión arterial
elevada y un pulso acelerado (típicos de la persona fumadora), así como su mayor tendencia a tomar
excitantes como el café,
(5)
puede estar relacionado con la causa de trastornos del sueño.
Las personas fumadoras tienen mayores problemas de insomnio que las no fumadoras. Presentan más
dificultades para conciliar el sueño y experimentan más alteraciones durante el mismo, lo que las lleva a
dormir peor y descansar menos.
(6)
Un estudio realizado, avala la asociación del consumo de nicotina con
mala calidad del sueño, y fue el desarrollado en estudiantes universitarios españoles, en el que se intentó
verificar el efecto de algunas sustancias sobre la calidad del sueño. Los resultados de esa investigación
arrojaron que el uso de sustancias estimulantes, como cafeína, nicotina, té o mate, ejercían un efecto
negativo en la calidad del sueño.
(7)
Resulta necesaria la realización de la presente investigación porque, hasta el momento de su realización,
se ha obviado esta problemática de salud como causante de una pobre calidad de vida de los seres humanos
inmersos en la epidemia del siglo. Muchas personas solicitan atención médica por disímiles situaciones