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Revista del Hospital Psiquiátrico
de La Habana
Volumen 18 | Nº 3 | Año 2021 ISSN: 0138-7103 | RNPS: 2030
_____________________________________________
Artículo de revisión
Generalidades conceptuales sobre las adicciones y la prevención del
consumo de drogas
Conceptual Generalities about Addictions and the Prevention of Drug
Abuses
Yuleidy Anier Roldán Soler1
Irma Niurka Falcón Fariñas2
Olga Lidia Caballero Giraldo1
1Hospital Pediátrico Provincial Docente “Dr. Eduardo Agramonte Piña”. Camagüey,
Cuba.
2Universidad de Ciencias Médicas de Camagüey “Carlos J. Finlay”, Centro de Desarrollo
de las Ciencias Sociales y Humanísticas en Salud. Camagüey, Cuba.
Recibido: 13/12/2021
Aceptado: 10/6/2022
RESUMEN
Introducción: El consumo de sustancias representa un problema de salud pública que
se ha incrementado de manera considerable en los últimos años. Las instituciones de
salud son escenarios que contribuyen a la identificación de personas en riesgo de
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adentrarse en el mundo de las adicciones y, una vez que lo hayan hecho, ayudarlos en
el proceso de desintoxicación, deshabituación, rehabilitación y reinserción social.
Objetivo: Describir las vías de iniciación, factores de riesgo y consecuencias del uso de
drogas.
Métodos: Se examinaron diferentes bases de datos mediante la utilización de palabras
clave tomadas de los Descriptores en Ciencias de la Salud. Los términos utilizados fueron
droga, conducta adictiva y prevención.
Desarrollo: Se profundizó en aspectos teóricos sobre la prevención del consumo de las
drogas, sus principales prototipos y efectos. Se señaló la importancia de la prevención
como acción y efecto de las intervenciones diseñadas para impedir o contrarrestar las
causas individuales, sociales y ambientales del abuso de drogas.
Conclusiones: En el campo de la prevención de las drogodependencias los estudios
dedicados a ahondar en los factores de riesgo asociados al consumo han permitido un
acercamiento más efectivo para su tratamiento y reducción.
Palabras clave: droga; prevención; adicciones.
ABSTRACT
Introduction: Substance use represents a public health problem that has increased
considerably in the last years. Health institutions are scenarios that contribute to the
identification of people at risk of entering the world of the addictions and, once they
have done it, help them in the process of detoxification, rehabilitation and social
reintegration.
Objective: To describe the pathways of initiation, risk factors and consequences of drug
use.
Methods: Different databases were examined using keywords taken from the Health
Sciences Descriptors. The terms used were drug, addictive behavior and prevention.
Development: Theoretical aspects on the prevention of drug abuse, its main prototypes
and effects are delved into. The importance of prevention as an action and effect of
interventions designed to prevent or counteract the individual, social and environmental
causes of drug abuse was pointed out.
Conclusions: In the field of drug addiction prevention, studies devoted to delving into
the risk factors associated with drug abuse have allowed a more effective approach for
its treatment and reduction.
Keywords: drug; prevention; addictions.
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Introducción
Las drogas se presentan en la actualidad como uno de los problemas más importantes a
los que se enfrenta la sociedad, tanto por la magnitud del fenómeno como por sus
consecuencias personales y sociales.
Si bien, la adicción a sustancias ha estado presente en la historia de la humanidad,
desde sus inicios, es en el presente siglo XXI, que adquiere relevancia como problema
biopsicosocial, lo que probablemente está relacionado con los modelos de la sociedad
contemporánea.(1)
A nivel mundial, se ha valorado en varios estudios que, entre 155 y 250 millones de seres
humanos consumen drogas. Estas cifras incluyen, en orden decreciente de utilización,
la marihuana, anfetaminas, cocaína y opiáceos, y excluyen el alcohol, el tabaco y el
café, sustancias de igual condición y expuestas junto con muchas otras en orden
ascendente de consumo, aunque en la categoría de drogas legales.
En el 2015, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), estimó
que unos 205 millones de personas consumían algún tipo de sustancias ilícitas. Los
opioides, el cannabis y la cocaína eran los tipos de drogas más dañinos y representaban
el 70 % de estos, con un impacto negativo en la salud. En ese año, la media del consumo
de tóxicos de jóvenes europeos se situó en un 2,7 %, mientras que, en España esta tasa
se encontró en un 3,7 % y una de cada cinco personas (entre 15 y 34 años), refirieron
haber tomado cannabis.(2)
El Informe Mundial sobre las Drogas del 2017, ofrece una visión más global de la oferta
y demanda de opiáceos, cocaína, cannabis y estimulantes de tipo anfetamínico, así
como de su impacto en la salud.(3)
Solamente de 2016 a 2017, la producción global de opiáceos aumentó en un 65 %
alcanzando las 10 500 toneladas, esta estimación es la más alta registrada por ONUDD
desde que comenzó a monitorear la producción mundial de opio a principios del siglo
XXI hasta la redacción del presente manuscrito [2021]. La marihuana fue la sustancia
más consumida en 2016, con 192 millones de personas que la usaron al menos una vez,
mientras que la producción mundial de cocaína alcanzó ese año el nivel más alto
reportado, con un estimado de 1410 toneladas.(4) La heroína y la cocaína han estado
disponibles por mucho tiempo, aunque en la actualidad coexisten con nuevas sustancias
psicoactivas (NSP) y con fármacos recetados.
Frente a las drogas consideradas “clásicas” existe un consumo cada vez más importante
de las denominadas “drogas sintéticas”, “drogas de diseño” o “drogas emergentes” con
una amplia distribución a través de la internet.(5)
Según advierte el informe de la ONUDD del 2018, un creciente flujo de preparados
farmacéuticos de origen incierto está siendo destinado a uso no médico, unido al
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consumo y tráfico de polidrogas, lo que están agregando niveles de complejidad sin
precedentes al problema de las drogas.(4)
La utilización de sustancias ilícitas, es más común entre los hombres que entre las
mujeres. La edad en la que los jóvenes comienzan a consumir alcohol es entre los 12-
13 años, aproximadamente, momento en el que comienzan las salidas nocturnas y en el
que sus grupos de iguales consumen alcohol, además de que estos buscan aceptación y
se vuelven consumidores.(6)
En Cuba, este tema reviste gran importancia y es de sumo interés para las autoridades
pues, aunque la presencia de drogas en la Isla es ínfima con respecto al resto de los
países del área, los riesgos aumentan dada la condición geográfica del territorio, debido
a la existencia de rutas de narcotráfico cercanas y al incremento del número de viajeros
extranjeros que la visitan.(7)
Es por ello que se trabaja de manera continua en el cumplimiento del Programa Nacional
para la Atención a las Adicciones, con participación intersectorial, que garantiza el
trabajo coordinado en todas las instancias. La pesquisa activa es importante en las
comunidades para detectar a las personas con factores de riesgo asociados al consumo
de drogas, darle seguimiento a su situación y si llegan a los servicios de atención, se les
brinda la asistencia médica requerida para su rehabilitación y reincorporación a la
sociedad.(8)
El mejor tratamiento para esta enfermedad es la prevención, específicamente la
evitación del primer contacto de la persona con la conducta adictiva. Por lo que, un
sistema social que priorice la medicina preventiva y el trabajo mancomunado tanto de
las instituciones gubernamentales como no gubernamentales permite contar con
programas preventivos que funcionen a nivel comunitario en los centros educacionales,
laborales y principalmente a nivel familiar.(9)
Las instituciones de salud son escenarios que pueden contribuir a la identificación de
personas en riesgo, que pueden adentrarse en el mundo de las adicciones y, si ya lo
hicieron, ayudarlos en el proceso de desintoxicación, deshabituación, rehabilitación y
reinserción social.(10)
Si se tiene en cuenta que años atrás el fenómeno de la droga no estaba entre las
principales problemáticas de salud de Cuba, en la actualidad se observa un incremento
de los pacientes que ingresan en el Servicio de Psiquiatría Infantil del Hospital Pediátrico
Provincial de Camagüey por ese motivo. De ahí que profundizar en el estudio de este
tema se halla entre las principales líneas de investigación de sus trabajadores.
Se realizó una revisión bibliográfica con el objetivo de profundizar en el estudio de las
drogas, sus vías de iniciación, factores de riesgo y consecuencias.
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Métodos
Se ejecutó una búsqueda exhaustiva en la literatura digital de artículos de
investigaciones originales. Se analizaron varias bibliografías teniendo en cuenta su
actualización. Se examinaron las bases de datos SciELO, Cumed, LILACS, así como los
sitios web Organización Panamericana de la Salud (OPS), Organización Mundial de la
Salud (OMS), Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), Oficina de las
Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (UNODC).
Los términos utilizados en la búsqueda fueron droga, conducta adictiva y prevención,
cada uno indexados en los Descriptores en Ciencias de la Salud (DeCS) que permitió una
eficaz estrategia de búsqueda y resultados positivos. Se organizó, sistematizó y analizó
la literatura para establecer las precisiones de la información sobre el tema en estudio.
Desarrollo
La drogadicción se presenta en la actualidad como uno de los problemas más
importantes a los que se enfrenta la sociedad, tanto por la magnitud del fenómeno como
por sus consecuencias personales y sociales.
La droga está definida como toda sustancia empleada con propósitos no médicos, capaz
de producir una modificación en la conducta del individuo.(11) Según la Organización
Mundial de la Salud (OMS) es toda sustancia que una vez que se introduce en un
organismo vivo por cualquier vía (inhalación, ingestión, intramuscular, endovenosa),
actúa sobre el sistema nervioso central (SNC), y provoca una alteración física y/o
psicológica, como la experimentación de nuevas sensaciones o la modificación de un
estado psíquico. La misma puede cambiar el comportamiento de la persona, y posee la
capacidad de generar dependencia y tolerancia en sus consumidores.(12,13,14,15)
González(16) define la droga como toda sustancia natural o sintética, médica o no
médica, legal o ilegal, que tiene efectos sobre las funciones psíquicas, determinan
tolerancia y dependencia y cuyo uso excesivo y prolongado trae consigo notables efectos
perjudiciales,(16,17) lo cual apoyan los autores de esta investigación
Al respecto se consideran sustancias naturales (tabaco), sintéticas (anfetaminas),
médicas (morfina), no médicas (cocaína), legales (alcohol), ilegales (marihuana), que
tienen efectos sobre las funciones psíquicas. Pueden ser indistintamente de tipo
depresoras (alcohol), estimulantes (cocaína) o distorsionantes o deformantes de la
realidad (dietilamida de ácido lisérgico [LSD] y los hongos que producen alucinaciones
llamados alucinógenos).
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La tolerancia de las drogas explica la alta repercusión económica y social, por la
necesidad progresiva de dosis cada vez mayores para obtener los efectos específicos
deseados y la dependencia.(16) Su uso excesivo, en cantidad, frecuencia, y tiempo de
consumo trae notables efectos perjudiciales, que pueden ser sociales (desempleo,
divorcio y conductas delictivas); psicológicos (depresión y ansiedad); o biológicos
(cirrosis hepática o hemorragias cerebrales).(18)
Otros conceptos vinculados a las drogas están relacionados con los elementos que se
explican a continuación.(19)
Farmacodependencia: Estado de intoxicación periódica o crónica producida por el
consumo repetido de una droga natural o sintética y que está caracterizado por:
1. Deseo dominante de continuar tomando la droga y obtenerla por cualquier precio
2. Tendencia a incrementar la dosis
3. Dependencia física, y generalmente psíquica, con síndrome de abstinencia
por retirada de la droga
4. Efectos nocivos para el individuo y para la sociedad
Drogodependencia: Uso repetido y voluntario de drogas, compulsado por la
necesidad imperiosa, física o psíquica de continuar usándola, para lo cual se le
procura a cualquier precio. Afecta las relaciones sociales e intereses previos al
consumo.
Adicción: Término muy similar al de dependencia. Es el conjunto de síntomas
cognitivos, conductuales y psicológicos, que indican que una persona tiene un
inadecuado control del uso de una sustancia o de los impulsos y que repite a pesar
de las consecuencias adversas que el mismo le trae aparejado.(19, 20)
En la actualidad se clasifican las adicciones de acuerdo al objeto de la conducta
adictiva, se denominan así: adicciones de consumo (fundamentalmente a sustancias
químicas); o comportamentales (sexo, juego, trabajo, internet, etc.).(21)
Dependencia: Conjunto de ntomas fisiológicos, cognitivos y conductuales que
indican que el sujeto ha perdido el control sobre el uso de una sustancia y sigue
consumiendo a pesar de las consecuencias adversas.
Existe una tendencia a diferenciar clínicamente la adicción de la dependencia,
en el sentido de vincular la primera, con el impulso, búsqueda y deseo imperioso
expresado en un nivel psicosocial, mientras que la dependencia es relacionada
con la adaptación, carencia, disfunción y síntomas de abstinencia.(22)
En niveles especializados se manejan conceptos de dependencia física y
dependencia psicológica.(19) La dependencia física ha sido como un estado
fisiológico alterado, que se produce al suprimir bruscamente el tóxico y aparecen
trastornos físicos intensos (síndrome de abstinencia aguda) que obligan al sujeto
a buscar la sustancia. Al reiniciar el consumo desaparecen los síntomas. La
dependencia psicológica es aquella necesidad que experimenta el sujeto al cesar
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la administración del tóxico, de buscar, obtener y reiniciar el consumo de la
sustancia independientemente del alto costo que ello conlleve.(19)
Las personas comienzan a consumir drogas por varias razones:
Para sentirse bien. La mayoría de las drogas de las que se abusa producen
sensaciones intensas de placer. La sensación inicial de euforia es seguida por
otros efectos que varían según el tipo de droga que se consume. Por ejemplo,
con estimulantes como la cocaína, la sensación de euforia es seguida por
sentimientos de poder, confianza en uno mismo y mayor energía, mientras que
los opiáceos como la heroína, en una segunda fase produce relajación y
satisfacción.
Para sentirse mejor. Ante trastornos relacionados con el estrés y la depresión,
las drogas son utilizadas con el propósito de disminuir los sentimientos de
angustia. El estrés desempeña un papel importante en el inicio del consumo de
drogas, en la continuidad durante el abuso de drogas o en la recaída de aquellos
pacientes que se recuperan de la adicción.
Para desempeñarse mejor. Algunas personas sienten presión por aumentar o
mejorar sus capacidades cognitivas o su rendimiento deportivo, lo que puede
llevarlos a una experimentación inicial y luego al abuso continuo de drogas, como
sucede con los estimulantes o los esteroides anabólicos/androgénicos.
La curiosidad y el “porque otros lo hacen”. En este aspecto los adolescentes son
muy vulnerables, debido a la influencia de sus pares. Los adolescentes son más
propensos a participar en comportamientos riesgosos o temerarios para
impresionar a sus amigos y expresar su independencia de las normas parentales y
sociales.
González establece seis vías fundamentales por las cuales una persona llega a una
adicción:(23,24,25)
Sociocultural: Producto de costumbres y tradiciones de diferentes culturas,
relacionada con la presión grupal y con ocupaciones con fácil acceso a las
sustancias.
Hedónica: Vinculada a la primera, se relaciona con la búsqueda de placer.
Asertiva: Utilizan la droga con la pretensión de aumentar su seguridad personal
(personas inseguras, tímidas que para desinhibirse consumen drogas).
Evasiva: Se consume la droga con la pretensión de olvidar o escapar de vivencias
dolorosas pasadas o presentes.
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Sintomática: Existe una enfermedad previa que determina el uso frecuente del
tóxico.
Constitucional: Es la más cuestionada, debe ser considerada en sujetos que
tienen una gran carga familiar de toxicómanos, con un inicio temprano en el
consumo, que aporta vulnerabilidad asociado a factores medioambientales que
determinan el uso reiterado de la droga.
Por otra parte, existen muchas maneras de clasificar las drogas de acuerdo a su origen,
estado legal y acciones más relevantes. De ahí que los autores hayan escogido aquella
donde más explícitamente se recogen todos los datos que para la práctica médica se
utilizan. Entre las clasificaciones, la más general establece cuatro categorías.(26,27)
1. Drogas legales: Además de la aceptación jurídica, son producidas y expendidas
con fines de consumo humano.
2. Drogas ilegales: De carácter ilícito, pero también producidas con fines de
consumo humano.
3. Drogas de prescripción (algunos medicamentos): Son de carácter legal cuando
cumplen indicaciones profesionales, se producen con fines de consumo humano,
pero devienen ilegales cuando el consumo persigue modificar en forma relevante
el comportamiento.
4. Inhalantes: Sustancias legales producidas con fines ajenos al consumo humano,
pero cuyo uso se hace ilegal cuando se utilizan como sustitutivos de las drogas
convencionales.
Además de las categorías antes descritas, existen otros criterios internacionales,(26) que
las clasifican según sus acciones más relevantes. A partir de ello, se consideran las
drogas estimulantes como el café, el tabaco, el té, las anfetaminas y la cocaína; las
drogas sedantes o inhibidoras como el alcohol, la morfina, la heroína y algunos de los
llamados somníferos y sedantes; las drogas distorsionantes o deformantes de las
percepciones como, el clásico LSD, la marihuana (tetrahidrocannabinol) y algunos
hongos cuyo principio activo es la psilocibina, la fenciclidina (PCP), denominada como
“polvo de ángel”; y las drogas de diseño, creadas mediante cambios de fórmulas
químicas, con la pretensión de evadir los listados de sustancias ilegales, entre las que
se encuentran, las metanfetaminas (Ice, Speed, Crystal), la metilendioximetanfetamina
(MDMA) conocida como “éxtasis”, y la metilendioxianfetamina (MDA) o “Love”.
Las drogas también han sido clasificadas en “duras o “blandas”.(11) En muchos países,
los criterios para clasificar una sustancia psicoactiva como dura son:
1. La proporción de personas que se esclavizan cuando las consumen, convirtiendo
a estos sujetos en adictos o dependientes.
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2. El tiempo de consumo requerido para que se instale, lo que se llama esclavitud
psíquica (adictos) o corporal (dependientes).
3. La intensidad de la adicción o dependencia.
4. La severidad de los síntomas que acompañan a la supresión brusca.
5. Su valor dentro del negocio de las drogas.
6. Su potencialidad para determinar comportamientos violentos en consumidores o
narcotraficantes.
7. La subvaloración internacional de los nefastos efectos personales, familiares,
escolares, laborales, comunitarios y estatales de las drogas, como sucede en la
actualidad con la mariguana.
Entre las sustancias psicoactivas, hay un reducido grupo que no modifica el
comportamiento en forma notable, como ocurre con el tabaco, el café y el té, aunque
el primero de estos determina efectos en el plano corporal y se vincula a seis millones
de muertes anuales a nivel mundial. El otro grupo, mucho más numeroso, afecta la
conciencia, la personalidad y la conducta. Las primeras son llamadas drogas blandas,
mientras que el segundo grupo está integrado por las drogas duras.(26)
Otros factores influyen de manera determinante en el inicio y consumo reiterado de las
drogas, en este caso hacemos referencia al factor sociodemográfico. Como se sabe, es
muy importante el entorno demográfico donde reside la persona, este genera
circunstancias que pueden influir en el consumo de estas sustancias. Los sujetos que
provienen de barrios marginales, continuamente tienen drogas a su alcance, o ven como
otra persona las consume, en su propio entorno familiar o en grupo de amigos y
compañeros de la escuela, por lo que estos pueden ver las drogas con normalidad,
porque han vivido esa experiencia desde pequeños.(2)
Los niños tienen tendencia a la imitación, siendo la figura del adulto el patrón o guía de
su conducta, de esta manera, adquieren formas de interactuar con el medio en el que
se desarrollan. Un niño que ha crecido en un barrio marginal tiende a tener tasas más
elevadas de consumo, al captar todo lo que hay en su entorno familiar, lo que hace que,
este riesgo aumente. Si a esto se le añade lo que adquieren en la escuela, mediante las
consecuentes relaciones interpersonales que se desarrollan en ese espacio, se denota
como hay un alto riesgo de empezar a probar sustancias como el alcohol y el cigarro,
incrementándose de esta manera la adicción y que además sirven como puerta de
entrada a drogas de más alto contenido de peligrosidad.(2)
Desde el punto de vista educativo y psicológico, en una familia con estilo formativo
inadecuado se pueden encontrar factores de riesgo significativos que conducen a las
adicciones:
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Familias con carácter autoritario: con padres que ejercen un control férreo sobre
sus hijos “…esto se hace así porque yo lo digo…” y además con una escasa
comunicación, suelen educar niños obedientes, pero también dependientes,
culpables y deprimidos. En estos, la autoestima suele ser baja, los que los hacen
vulnerables a la tensión y fácilmente irritables, lo que puede favorecer en
consumo de drogas, debido a su déficit de afecto y autoestima.
Familias de estilo permisivo: con escaso control de los padres y que no plantean
a sus hijos tareas acordes a su edad, ni le señalan límites, conllevan a que los
menores no asuman responsabilidades en la vida. Estos niños cuando crecen
pueden convertirse en adolescentes conflictivos, que transgreden las normas
sociales y buscan nuevas experiencias, lo que los hacen más propensos a
experimentar con drogas potentes.
Familias de estilo negligente e inconsistente: los padres tienen una baja
exigencia en las responsabilidades familiares y educativas, conlleva a que los
adolescentes muestren un escaso sentido del esfuerzo personal y desarrollen un
autoconcepto negativo. En estos hay una mayor predisposición a padecer
trastornos psicológicos y desviaciones de conducta, lo que los hace más propenso
al consumo de ciertas sustancias para suplir sus problemas emocionales y
carencias afectivas.(2)
La familia se presenta como núcleo desencadenante de conductas de riesgo, si el
adolescente la percibe como un ambiente hostil, este buscará un grupo que le brinde
seguridad. Lo que puede conducir al consumo de drogas, la promiscuidad y las conductas
violentas.(27)
Al inicio, el uso de drogas produce sensaciones positivas como son el bienestar, la
felicidad y el coraje. Sin embargo, a largo plazo puede causar alteraciones graves,
especialmente cuando se utilizan por mucho tiempo.(28)
Independientemente del contexto en el que se genere este consumo (familia,
comunidad, entorno socioeconómico y sociocultural, amigos, ideologías, etc.), su inicio,
también estaría determinado por motivos personales. (29)
Todo consumo lleva a un grupo de síntomas fisiológicos, psicológicos y
comportamentales. Entre los trastornos fisiológicos están las convulsiones, los cambios
del ritmo cardíaco y, a largo plazo, el deterioro del sistema nervioso central (SNC).
Entre los psicológicos se encuentran las alucinaciones, las tendencias paranoicas, los
trastornos del estado de ánimo, la depresión, la neurosis, los trastornos del sueño, así
como también deterioro y debilitamiento de la voluntad.(29) Los trastornos
comportamentales llevan a consecuencias de tipo social, pues los consumidores pueden
participaren agresiones o conflictos violentos por la pérdida de la asertividad o pueden
llegar a delinquir o cometer actos violentos como robos e, incluso, asesinatos.
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En los adictos se produce un deterioro en las relaciones personales, ya que no son
capaces de mantener su estabilidad ni vínculos saludables con sus seres queridos,
pueden robar y engañar con tal de conseguir la droga, lo cual hace que su confianza se
vea resentida en su entorno sociofamiliar. También se observa bajo rendimiento en la
escuela o en el trabajo, el individuo es capaz de abandonar metas y objetivos
recurriendo a la droga como su salvación. A su vez, se ve resentida la economía, pues
todo lo que tiene lo suele vender por conseguir su objetivo.
Sobre las drogas existe un principio universal: mientras más joven se inicia el consumo,
más daño produce. El consumo de marihuana antes de los 18 años suma a sus efectos
dañinos un deterioro irreversible de las funciones cerebrales en la interacción con el
medio (sería una forma de demencia temprana, de tipo ligero). Los terapeutas de
adictos han observado que en los que inician consumo temprano existe una disminución
de entre 8 y 10 puntos del coeficiente intelectual.(24)
Vega Fuente(30) considera que la sociedad debe asumir que la solución a la problemática
de las drogas es una tarea que corresponde a todos y la educación es un recurso
preventivo y terapéutico que adquiere cada día más fuerza.
La intervención preventiva es considerada como la acción más efectiva, que impide o
contrarresta las causas individuales, sociales y ambientales, del uso de drogas legales e
ilegales. Su objetivo es evitar el inicio del consumo, o bien, el incremento de este en
poblaciones en situación de riesgo.(31)
La clasificación de intervenciones preventivas de Caplan (1964) distingue la prevención
primaria, secundaria y terciaria.(32)
La prevención primaria o educación preventiva busca reducir la incidencia de
nuevos casos. Los usuarios de estos programas preventivos no presentan el
problema en el momento de la intervención, aunque pueden pertenecer a un
grupo de riesgo. Esta busca desarrollar o fortalecer la capacidad de resistencia
de los individuos y grupos ante la oferta de drogas.
La prevención secundaria intenta detectar el problema lo antes posible e
intervenir en las primeras fases de evolución, evitando que se desarrolle y de
esta forma reducir la prevalencia acortando la duración del trastorno.(32) Su
función es detectar precozmente el riesgo o consumo de drogas, intervenir en
momentos de crisis y atender educativamente a grupos de alto riesgo. Los
servicios de atención primaria, por su cercanía a la población, se pueden
convertir en los primeros en detectar cualquier problemática de consumo.(30)
La prevención terciaria o educación terapéutica pretende superar, detener o
retardar la evolución de un trastorno, proceso o problema y de sus consecuencias.
La educación terapéutica es un conjunto de recursos puestos a disposición de los
individuos con el fin de promover un cambio positivo ante el consumo.(30) Siguen
como objetivos: modificar las conductas de consumo de drogas, minimizar los
daños producidos por el consumo, reconstruir la personalidad del individuo y
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preparar su inserción dentro de la sociedad. Como actividades, la educación
terapéutica incluye el tratamiento, la reeducación, la terapia y rehabilitación
psicológica y la reinserción laboral y social.
La prevención temprana desde el área personal, familiar o comunitaria se presenta
como alternativa viable para mantener alejada a la persona de adicciones que causan
daños irreparables en su comportamiento y convivencia. Así mismo, se debe apostar por
estrategias preventivas duraderas y estables con el fin generar impacto a largo plazo
tanto en relación a las adiciones químicas como comportamentales.(27)
La prevención y el fomento de estrategias comienza desde la familia y se convierte en
un trabajo articulado que debe ser reforzado por la escuela y la sociedad, partiendo de
las premisas de la educación para la vida y la incorporación de actitudes proactivas.
Conclusiones
Las drogas son consideradas en la actualidad como uno de los problemas más
importantes a los que se enfrenta la sociedad, tanto por la magnitud del fenómeno como
por sus consecuencias personales y sociales. En Cuba este es un tema de interés para
las autoridades, por lo que se trabaja de manera continua en el cumplimiento del
Programa Nacional para la Atención a las Adicciones, con una participación
intersectorial de diferentes organismos e instituciones.
Con carácter preventivo, en los últimos años se han desarrollado estudios dedicados a
profundizar en los factores de riesgo asociados al consumo, con el objetivo de lograr la
reducción del mismo.
En este artículo se profundizó en aspectos teóricos sobre la prevención del consumo de
las drogas, sus principales prototipos y efectos. Se señalaron referentes teóricos
actuales sobre las adicciones y se particularizó en el contexto cubano en los estudios
realizados por el Dr. Ricardo González Menéndez.
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Conflicto de intereses
Los autores declaran que no tienen conflicto de intereses.