Estimada editora:
El término “salud” es uno de los conceptos más debatidos en la comunidad científica, hasta
el punto de generar dilemas. Tradicionalmente se asocia a la ausencia de enfermedad o, en
contraste, al bienestar pleno. En la actualidad existe consenso en que no puede abordarse la
salud sin considerar la enfermedad. De este binomio surgen tres enfoques principales:
biomédico, comportamental y socioeconómico. Este dúo conceptual está condicionado por
factores como el medio ambiente, el sistema sanitario, la comunicación institucionalizada,
los estilos de vida y la biología humana.
Sin embargo, son escasos los estudios que analizan la díada salud-enfermedad desde el
paradigma de la autopoiesis de Humberto Maturana, lo cual permitiría integrar el concepto
de mente y conformar un trinomio: salud-mente-enfermedad. La Organización Mundial de
la Salud ha enfatizado que “no hay salud sin salud mental”, y reafirma la necesidad de
considerar el estado mental al hablar de salud. El objetivo de este manuscrito es develar las
representaciones sociales que poseen los latinoamericanos y los expertos salubristas sobre el
concepto de salud mental.
¿Qué es la mente?
El concepto de “mente” resulta igualmente complejo. Incluso expertos internacionales en
salud mental reconocen las dificultades de su definición. La mente se sustenta en substratos
neurológicos —amígdala, corteza frontal dorsolateral, giro frontal medial izquierdo y lóbulo
parietal— y se manifiesta en la conciencia, la expresión de emociones, la empatía, la
autorregulación emocional, la resolución de problemas cotidianos y la interacción dinámica
con el entorno.
En la búsqueda de un basamento epistemológico, se ha consolidado la neurociencia social,
que fusiona psicología social y neurociencia para comprender las interacciones neuronales
en el procesamiento de información derivado de las relaciones sociales.
La práctica asistencial en centros comunitarios de salud mental muestra que las comunidades
latinoamericanas suelen asociar “salud mental” con trastornos mentales, mientras que los
profesionales la vinculan con la labor de equipos multidisciplinarios integrados por
psiquiatras, psicólogos, trabajadores sociales, enfermeras y terapeutas ocupacionales. Estos
especialistas tienen la misión de ayudar a disminuir el sufrimiento mental que motiva la
demanda de atención especializada.