Efecto de un programa de ejercicios físicos en la mejora de pacientes con secuelas psicológicas pos-
chikungunya
Rev. Hosp. Psiq. Hab. Volumen 23 | 2026 | Publicación continua
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En relación con la ansiedad y el estrés, se observa una disminución considerable en síntomas
como el miedo a la invalidez y la hipocondría. Antes de la intervención, prevalecían en casi
el 80 % y 75 % respectivamente, y después solo persistieron en menos del 25 % de los
pacientes. El análisis estadístico ratificó diferencias significativas (t=3,743; p=0,020). De
este modo, los resultados concuerdan con los obtenidos por León y otros,(14) quienes
atribuyen al ejercicio físico su capacidad para reducir la activación simpática y modular la
respuesta al estrés, mientras que el trabajo de Menéndez(15) corrobora que la práctica física
mejora la regulación emocional, especialmente en trastornos de ansiedad.
Los déficits cognitivos y ejecutivos muestran un importante descenso en la presencia de
disfunciones como niebla mental y fatiga cognitiva, con reducciones de más del 30 % y
valores estadísticos que avalan la efectividad del programa (t=5,533; p=0,005).
Investigaciones cubanas sobre enfermedades neuroinmunológicas posvirales, como las
realizadas por Domínguez y otros,(16) han reportado beneficios similares con terapias físicas
en la recuperación de funciones ejecutivas, encontrando apoyo en estudios internacionales
que asocian la actividad aeróbica con mejoras en la neuroplasticidad y cognición.(17)
Por su parte, los aspectos psicosociales vinculados a la autoimagen y la autopercepción, tales
como el sentimiento de inutilidad, la baja autoestima y el aislamiento social, también
mostraron notables mejorías. La significativa reducción de estos síntomas (p=0,029) sugiere
que el programa de ejercicios no solo impacta en aspectos físicos, sino que genera un efecto
positivo global en la salud mental y social de los pacientes. Se trata de un hallazgo que está
en consonancia con la literatura cubana, por ejemplo, el trabajo de Montes y García,(18) que
resalta la influencia del ejercicio físico en la restauración del bienestar psicológico y las
relaciones sociales. De manera similar, autores como Montañez y otros(19) abogan por el
ejercicio físico como herramienta para fortalecer la autoestima y disminuir el aislamiento.
Entretanto, las alteraciones de los ritmos biológicos y el bienestar físico-mental, muestran
que los síntomas primarios como el insomnio secundario al dolor, la somatización y la fatiga
crónica emocional experimentaron reducciones significativas tras la intervención (t=7,002;
p=0,002). Resultados semejantes han sido reportados en contextos clínicos cubanos, con
investigaciones como la de Rodríguez y otros,(20) donde destacan el papel del ejercicio físico
regular en la mejora del sueño, la reducción del dolor y la fatiga en pacientes con
enfermedades crónicas. A nivel internacional, estudios como el de Martínez y otros(21)
sustentan el papel de la actividad física en la regulación del ciclo sueño-vigilia y el equilibrio
emocional.
Los autores de la investigación interpretan estos resultados desde una perspectiva integral,
resaltando que el programa de ejercicios físicos actuó como un modulador efectivo de
múltiples dominios afectados por las secuelas psicológicas pos-chikungunya. Destacan que