Estimada editora:
El presente escrito tiene como propósito reflexionar sobre el fenómeno denominado síndrome del impostor, particularmente en su manifestación en mujeres, recientemente visibilizado en redes sociales digitales y reportado con frecuencia en ámbitos profesionales.
El síndrome del impostor: cuando el éxito no se percibe como propio
El síndrome del impostor se define como la incapacidad persistente para internalizar los logros personales, acompañada de un temor constante a ser identificado como un fraude, a pesar de evidencias objetivas de competencia. (1) Aunque no se encuentra reconocido como trastorno en los principales manuales diagnósticos, como el DSM-5-TR o la CIE-11, lo que constituye un fenómeno psicológico ampliamente estudiado.
Diversos estudios han documentado su prevalencia en poblaciones de alto rendimiento, especialmente en entornos académicos y laborales exigentes. (2,3) Esta experiencia se caracteriza por un patrón cognitivo en el que los logros se atribuyen a factores externos, mientras que los errores se interpretan como evidencia de incompetencia personal.
Características cognitivas y emocionales
Las personas que presentan este fenómeno suelen experimentar pensamientos recurrentes de autoevaluación negativa, tales como la percepción de no cumplir con las expectativas o la atribución del éxito a factores externos como la suerte o el contexto. Estos patrones cognitivos pueden generar elevados niveles de ansiedad, estrés y malestar psicológico. (4)De forma aparentemente contradictoria, el síndrome del impostor es más frecuente en individuos con trayectorias académicas o profesionales destacadas. Este hecho sugiere que la dificultad no radica en la falta de capacidad, sino en la integración de los logros dentro del autoconcepto.
Factores explicativos
Desde una perspectiva biopsicosocial, el síndrome del impostor puede explicarse mediante la interacción de múltiples factores. Entre ellos se incluyen variables individuales como el rasgo de neuroticismo, el estilo atribucional y la autoestima, así como factores del desarrollo, o los patrones de apego descritos por Bowlby(5) y Ainsworth.(6)
De igual modo, los factores socioculturales desempeñan un papel relevante. La literatura señala una mayor prevalencia en mujeres, especialmente en contextos tradicionalmente